“Yo no necesito escudarme en el fuero para acudir al llamado o al citatorio de alguna autoridad”, aseguró ayer Adán Augusto López desde la tribuna de la Permanente, luego de que durante tres semanas Morena evadiera la discusión sobre el caso que lo liga con Hernán Bermúdez, líder de c y exsecretario de Seguridad de Tabasco, nombrado por el hoy senador.
“Desde luego que hay posiblemente algunas decisiones que se tomaron que, si la autoridad me requiere, pues yo se las voy a compartir”, dijo el morenista sobre el nombramiento de Bermúdez, actualmente prófugo de la justicia.
“Nunca, en mi ejercicio de gobierno tuve algún indicio o sospecha… Mienten cuando dicen que, cuando llego como secretario de Gobernación, circula la versión de que Hernán Bermúdez estaba a la cabeza de grupos delincuenciales, y citan a Guacamaya Leaks”.
Fue la panista Lilly Téllez la que inició el debate político, al exhortar a López Hernández a solicitar licencia a su cargo, en un escenario marcado por una manta con el rostro de la senadora colgada por el oficialismo, con la frase “traidor a la patria”.
“Pesan sobre el senador Adán Augusto López acusaciones gravísimas: corrupción, encubrimiento, tráfico de influencias, conflicto de interés… nombró como jefe de seguridad de Tabasco a un tipo que tenía antecedentes de relación con el crimen organizado”, acusó la panista.
Con mesura, el diputado Pablo Vazquez, de MC, consideró que el exhorto tendría que haber sido dirigido a la Fiscalía General de la República (FGR) para que informe sobre las investigaciones, “porque efectivamente esas responsabilidades pesan sobre el coordinador de la mayoría legislativa del Senado”.
De las filas guindas se alzaron voces para apoyar a Adán Augusto, entre ellas Leonel Godoy e Ignacio Mier, quienes aprovecharon para recordar que el senador Alejandro Moreno, líder del PRI, tiene un proceso de desafuero por diversos delitos que le imputa la Fiscalía de Campeche.
El aludido aprovechó para calificarse como un “perseguido político”, pero también acusó a López Hernandez de tolerar en su gobierno a “un jefe criminal de una banda, permitía asesinatos, homicidios, muertes y corruptelas… yo jamás tuve un solo funcionario que estuviera vinculado con el crimen organizado”.
Como una partida de ajedrez, Adán Augusto realizó su movimiento: “de todo lo que vino a vociferar el senador Moreno, solamente en una cosa coincido, efectivamente somos completamente distintos. Lo somos porque lo suyo es el lodazal, el estercolero”.



