“No vamos a ser vasallos” de otro país, dijo la vicepresidenta del Gobierno español, María Jesús Montero, desafiando las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de cortar las relaciones comerciales con Madrid por su postura contraria a los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán.
Trump planteó imponer un embargo comercial a Madrid por su negativa a permitir que aviones estadounidenses utilicen bases navales y aéreas operadas conjuntamente en el sur de España para la ofensiva contra Teherán.
España ha denunciado los bombardeos estadounidenses e israelíes contra Irán y los ha calificado de imprudentes e ilegales, mientras que la mayoría de los demás países europeos se han abstenido de criticar directamente los ataques.
“No vamos a ser vasallos de nadie, y no permitiremos ninguna amenaza y defenderemos lo que creemos, que son nuestros valores”, declaró Montero a la prensa, y citó el apoyo de la Comisión Europea a España.
La Comisión dijo en un comunicado que esperaba que Estados Unidos respetara su acuerdo comercial con la Unión Europea y expresó su “plena solidaridad” con los Estados miembros, pero no llegó a nombrar a España. La UE exige que los terceros países la traten como un único bloque aduanero.
En un discurso televisado el miércoles, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reiteró la postura antibélica de España y advirtió de que el conflicto podría desencadenar una gran catástrofe mundial.
“No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses, simplemente por el miedo a las represalias de alguno”, dijo Sánchez.
Sánchez, uno de los críticos más abiertos tanto de Trump como del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, arremetió contra los líderes que usan “el humo de la guerra para ocultar su fracaso” en sus países.
“Así es como empiezan los grandes desastres de la humanidad. (…) No podemos jugar a la ruleta rusa con el destino de millones de personas”, afirmó, destacando los efectos negativos de la guerra de Irak, desde el aumento del terrorismo yihadista hasta la subida de los precios de la energía, para argumentar que las consecuencias de este ataque a Irán eran igual de nebulosas.
España se ha abstenido hasta ahora de participar en operaciones defensivas, a pesar de que Reino Unido, Francia y Grecia han enviado armamento a Chipre, que fue atacado por un dron el lunes, y de que el primer ministro británico, Keir Starmer, autorizó el uso de bases de Reino Unido para lanzar ataques defensivos contra Teherán.
Israel ha criticado a Sánchez, acusándolo de “apoyar a los tiranos”.



