* El investigador del IPN añadió que México cerró el 2025 como el segundo país con mayor actividad cibercriminal en América Latina……
Por Martha Romero
El fraude digital se ha convertido en una amenaza directa para empresas, instituciones y millones de personas usuarias de servicios financieros, comerciales y plataformas digitales, por lo que es urgente avanzar hacia una cultura sólida de prevención durante 2026, advirtió Ezequiel Aguiñiga Tinoco, presidente del Consejo de Administración de Proyectos y Suministros Interdisciplinarios (PSI-México) e investigador del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Resaltó que México cerró el 2025 como uno de los países más afectados por fraude digital en América Latina, al ubicarse como la segunda nación con mayor actividad cibercriminal en la región.
Desde su punto de vista, consideró indispensable que el Congreso de la Unión coloque el fraude digital como una prioridad legislativa y actualice el marco legal para enfrentar una problemática que evoluciona con rapidez.
Y es que señaló que de acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), durante el primer semestre de 2025 registró más de 2 millones 484 mil reclamaciones por fraudes, mientras que en los primeros tres meses del año se contabilizaron más de 35 mil millones de ciberataques en territorio nacional.
Agregó que a estas cifras se suma un crecimiento del mil 200 por ciento en identidades sintéticas y un incremento del 84 por ciento en casos de suplantación de identidad, lo que evidencia un punto de inflexión en la seguridad digital del país.
“En México ya no hablamos de incidentes aislados, sino de patrones permanentes de fraude. La pregunta es si la población, las empresas y las instituciones están preparadas para detectarlos y frenarlos”, señaló.
Aguiñiga Tinoco explicó que uno de los principales factores que agravaron el problema durante 2025 fue el uso de inteligencia artificial por parte de grupos delictivos, quienes ahora fabrican identidades completas que son altamente creíbles al combinar datos reales con información generada artificialmente, lo que vuelven mucho más complejos los engaños para la ciudadanía.
Por ello, recomendó a la población desconfiar de trámites urgentes, promociones excesivamente atractivas y solicitudes de datos personales fuera de canales oficiales, además de evitar compartir documentos, fotografías, audios o códigos de verificación por mensajes, llamadas o enlaces sospechosos.
También alertó sobre los esquemas tradicionales de seguridad porque ya no son suficientes, pues verificaciones biométricas simples pueden ser vulneradas a través de imágenes o audios obtenidos de redes sociales.
Subrayó que el fraude digital es un problema colectivo porque las identidades robadas o sintéticas suelen reutilizarse de forma simultánea en distintos sectores, amplificando el daño económico y social.
De igual manera, llamó a denunciar de manera inmediata cualquier intento de fraude, revisar estados de cuenta con frecuencia y reportar actividades irregulares, ya que cada aviso oportuno puede prevenir nuevos delitos.
“El 2026 debe ser el año de la prevención digital. La tecnología puede ser una aliada, pero la primera línea de defensa sigue siendo una población informada y leyes acordes a la realidad actual”, concluyó.



