LA REVELACION

“Operativo Liberación” ¿Simulación con mapa limitado?

Por Karina Rocha

El llamado Operativo Liberación, impulsado por el gobierno federal y encabezado por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, se presume como una estrategia contundente para desarticular redes de extorsión en el Estado de México. Sin embargo, la realidad es que ha dejado al descubierto no solo la magnitud de la criminalidad enquistada, sino también los pactos de impunidad que la sostienen.

Fueron 14 los municipios mexiquenses cateados hasta ahora, y como respuesta inmediata, carreteras bloqueadas por taxistas y transportistas. ¿Quiénes son estos “protestantes”? Nada menos que los mismos operadores logísticos de las células delictivas: halcones disfrazados de trabajadores del volante que, en realidad, salen a vigilar y obstaculizar cualquier operativo que ponga en riesgo a sus jefes criminales.

El sur del Estado de México sigue siendo tierra sin ley; una zona donde nadie entra sin permiso del narco, y nadie sale sin su autorización. Pero la corrupción ya no se queda en esas regiones marginadas, ha contaminado también polos turísticos como Ixtapan de la Sal y, sobre todo, Valle de Bravo, que hoy vive secuestrado por la delincuencia organizada. Literalmente.

Valle de Bravo debería ser cateado de inmediato. Pero no lo tocan. ¿Por qué? La respuesta podría estar en la política.

La alcaldesa Michel Núñez Ponce llegó al poder en 2021 tras la polémica salida de su oponente, la priista Zudikey Rodríguez, víctima de amenazas y secuestro y desde entonces, se ha señalado a Núñez por sus presuntos vínculos con Horacio Duarte, actual secretario general de Gobierno del Edomex. Vínculos que, al parecer, la mantienen blindada.

¿El Operativo Liberación no alcanza para Valle de Bravo? ¿No incluye investigaciones a autoridades municipales, pese a los constantes señalamientos ciudadanos? La omisión resulta escandalosa. Porque lo que ahí ocurre es vox populi: extorsión, amenazas, desapariciones pero, eso sí, se protege la fachada turística, se cuida a la clase política que reside ahí los fines de semana y se evita cualquier cateo que pudiera incomodar.

Así que no nos vengan con discursos de mano firme. Si de verdad quieren liberar al Estado de México, empiecen por donde más duele: donde se entrelazan el poder político y el crimen organizado pues, de lo contrario, el Operativo Liberación no será más que otro acto de simulación. Y de esos, el pueblo ya está harto.

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