EDOMEX

Operativo policiaco en el sur del Edomex deja detenidos y moviliza a comunidades

Un amplio despliegue de fuerzas estatales y federales en al menos cinco municipios del sur del Estado de México dejó como saldo seis personas detenidas, múltiples bloqueos comunitarios y un clima de incertidumbre entre la población.

A lo largo del lunes, elementos de la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Secretaría de Seguridad del Estado de México y la Policía de Investigación de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) realizaron operativos simultáneos en municipios como Tlatlaya, Luvianos, Tejupilco, Valle de Bravo y Temascaltepec, sin que las autoridades ofrecieran una explicación oficial sobre los motivos de estas acciones.

Desde las primeras horas del día, vecinos de estas localidades comenzaron a reportar en redes sociales la llegada de convoyes integrados por vehículos militares, patrullas estatales y unidades ministeriales que circulaban por carreteras, caminos rurales e incluso zonas montañosas.

La movilización generó el cierre de decenas de comercios y negocios, mientras las calles principales quedaban casi vacías ante el temor de enfrentamientos o detenciones arbitrarias.

Uno de los episodios más tensos del día se vivió en la comunidad de San Miguel Oxtotilpan, en Temascaltepec, donde elementos ministeriales intervinieron una mina de arena, aparentemente sin orden judicial visible ni previo aviso a las autoridades locales o a los dueños del lugar.

Durante el operativo, seis personas fueron detenidas, lo que provocó la inmediata reacción de los pobladores, quienes bloquearon el acceso principal a la comunidad con vehículos, piedras y barricadas improvisadas.

El cierre de la vía principal se mantuvo al menos hasta las 18:30 horas del lunes, momento en el que autoridades intentaban negociar con los inconformes para permitir el traslado de los detenidos, sin embargo, la falta de información oficial y el temor de que los arrestados sean criminalizados sin pruebas impidieron el avance del diálogo.

Al mismo tiempo, en otras comunidades de los municipios intervenidos también persistía la presencia de fuerzas de seguridad, lo que mantuvo en alerta a la población.

Al parecer, no ha habido explicación alguna sobre las razones de los operativos, la situación jurídica de los seis detenidos o si existían órdenes de aprehensión previas.

La opacidad oficial ha provocado cuestionamientos no solo de los habitantes, sino también de defensores de derechos humanos y organizaciones civiles que operan en la región.

El sur del Estado de México ha sido, históricamente, una zona con presencia intermitente de grupos del crimen organizado, ligados principalmente al trasiego de drogas, la tala ilegal y la explotación de recursos naturales, sin embargo, también es una región en la que múltiples comunidades sobreviven mediante economías locales, como la minería artesanal, la agricultura de autoconsumo y el comercio informal. Por ello, las intervenciones sin justificación clara suelen generar tensiones y señalamientos de abuso de poder por parte del Estado.

Líderes comunitarios en San Miguel Oxtotilpan y otras comunidades cercanas han expresado su preocupación por la criminalización de prácticas económicas que, aunque muchas veces no están plenamente regularizadas, constituyen la única fuente de ingreso para decenas de familias, además, denuncian que los operativos de seguridad no siempre se enfocan en combatir a los verdaderos generadores de violencia, sino que terminan afectando a pobladores sin vínculos delictivos.

“Los operativos deben ser transparentes, con protocolos claros y con respeto a nuestros derechos. No pueden llegar como si esto fuera tierra de nadie”, dijo un representante comunal durante la protesta frente al acceso a la mina.

En tanto, colectivos de derechos humanos han comenzado a documentar los hechos y a acompañar a las familias de los detenidos, ante la posibilidad de detenciones arbitrarias o fabricación de delitos.

La falta de información clara y oportuna por parte de las autoridades no solo ha generado desconfianza, sino que podría derivar en una mayor conflictividad social si no se atiende con sensibilidad y prontitud. Mientras tanto, las comunidades del sur del Estado de México continúan en alerta, a la espera de respuestas sobre lo que ocurrió realmente durante este operativo.

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