* Prendas, huesos y objetos personales localizados en La Marquesa revelan otra posible zona de desapariciones mientras familias continúan haciendo el trabajo que el Estado no ha querido asumir……
Por Marha Romero
La crisis de desapariciones que golpea al país volvió a asomarse entre los bosques del Parque Nacional La Marquesa, donde colectivos de madres buscadoras localizaron lo que podrían ser restos óseos, calzado y diversas prendas de vestir durante una jornada de rastreo realizada en la zona boscosa del municipio de Ocoyoacac, un descubrimiento que marca el primer hallazgo documentado por madres buscadoras en la zona de Lerma, y que al mismo tiempo expone el vacío institucional que durante años ha obligado a las familias a realizar por cuenta propia las tareas de búsqueda que deberían encabezar las autoridades.
El hallazgo ocurrió durante el segundo día de la Brigada Marquesa-Salazar, una jornada organizada por los colectivos Armadillos Rastreadores México, Flores en el Corazón A.C. y Familiares en Búsqueda María Herrera A.C., agrupaciones integradas por madres, padres y familiares de personas desaparecidas que recorren el territorio con la esperanza de encontrar cualquier rastro que permita esclarecer el paradero de sus seres queridos.
La escena que se repite en esta región es la misma que se ha visto en muchas otras partes del país, familiares caminando entre árboles y caminos de tierra, escarbando con herramientas improvisadas, revisando cada metro de terreno mientras el silencio del bosque contrasta con la angustia de quienes buscan respuestas que las instituciones no han podido ofrecer con rapidez ni eficacia.
PRIMER HALLAZGO EN LERMA
El descubrimiento de restos y prendas en La Marquesa representa un momento significativo para los colectivos de búsqueda, porque se trata del primer hallazgo realizado por madres buscadoras en la zona de Lerma, una región que hasta ahora no figuraba con claridad dentro de las rutas de rastreo impulsadas por las familias pero que podría esconder indicios ignorados durante años.
Entre los objetos localizados durante la diligencia se encuentran fragmentos que podrían corresponder a restos humanos, zapatos abandonados, prendas de vestir y otros elementos personales dispersos entre la vegetación, señales que obligan a abrir nuevas líneas de investigación sobre posibles desapariciones vinculadas con esta zona.
Todos los indicios fueron entregados a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México para su análisis pericial, con el objetivo de cruzar información con las carpetas de investigación vigentes y determinar si existe relación con personas reportadas como desaparecidas.
Sin embargo la aparición de estos elementos también deja al descubierto una realidad incómoda, en México los hallazgos continúan ocurriendo cuando las familias organizan brigadas de búsqueda, no cuando las instituciones despliegan operativos sistemáticos de rastreo.
UNA BRIGADA PARA TODAS LAS FAMILIAS
La Brigada Marquesa-Salazar inició sus actividades bajo el lema “Para todas las familias”, una consigna que refleja el espíritu colectivo de estas jornadas en las que participan personas que buscan a sus propios desaparecidos pero también colaboran para localizar a cualquier víctima cuya identidad aún permanece en la incertidumbre.
Las labores comenzaron el día anterior y se extenderán hasta el próximo 21 de marzo, recorriendo puntos estratégicos de los municipios de Lerma, Huixquilucan y Ocoyoacac, territorios donde los colectivos han identificado posibles áreas de interés a partir de testimonios, reportes ciudadanos y antecedentes de desapariciones en la región.
Durante estas jornadas las brigadas recorren zonas boscosas, barrancas y caminos cercanos a los parques nacionales de La Marquesa y Salazar, espacios que en apariencia conservan la tranquilidad de un paisaje natural pero que ahora se convierten en escenarios de búsqueda para familias que intentan encontrar pistas de quienes desaparecieron sin dejar rastro.
EL ESTADO QUE LLEGA TARDE
El operativo cuenta formalmente con el acompañamiento de diversas instituciones de seguridad, entre ellas la Guardia Nacional, la Comisión Nacional de Búsqueda, la Secretaría de Seguridad del Estado de México y la Fiscalía estatal, además de binomios caninos K9 y elementos de seguridad pública municipal.
Sin embargo la presencia de estas corporaciones ocurre principalmente como respaldo a una jornada impulsada por los propios colectivos, lo que vuelve a evidenciar una paradoja dolorosa, las búsquedas en México siguen siendo encabezadas por las víctimas mientras el aparato institucional aparece como acompañante y no como protagonista.
Esta realidad se repite en múltiples estados del país donde las madres buscadoras han terminado por convertirse en investigadoras improvisadas, peritos de campo y rastreadoras que recorren cerros, ríos y bosques con la esperanza de encontrar una pista que permita avanzar en la identificación de los desaparecidos.
UNA CRISIS QUE NO DEJA DE CRECER
El hallazgo en La Marquesa se suma a la larga lista de descubrimientos realizados por colectivos ciudadanos en distintas regiones del país, un fenómeno que ha transformado el paisaje de la búsqueda de desaparecidos en México y que revela la magnitud de una crisis humanitaria que continúa creciendo.
El Estado de México, una de las entidades más pobladas del país, registra desde hace años un incremento constante en los reportes de personas desaparecidas, una situación que contrasta con los discursos oficiales que insisten en destacar avances en materia de seguridad pública.
La aparición de posibles restos humanos en un parque nacional también plantea una reflexión inquietante sobre la geografía de la violencia, porque demuestra que los lugares que durante años fueron vistos como destinos turísticos pueden convertirse en escenarios donde se ocultan rastros de desapariciones.
BUSCAR HASTA ENCONTRAR
A pesar del desgaste físico y emocional que implican estas jornadas, los colectivos han reiterado que las búsquedas continuarán durante toda la semana en diferentes puntos de la región de Ocoyoacac, convencidos de que cada recorrido puede abrir una nueva pista que conduzca a la verdad.
El primer hallazgo de madres buscadoras en Lerma no es solamente el descubrimiento de restos y objetos abandonados, también es una denuncia silenciosa contra la indiferencia institucional que ha permitido que miles de familias sigan esperando respuestas.
Mientras los indicios encontrados en La Marquesa son analizados por peritos y especialistas, las madres buscadoras seguirán caminando entre los bosques y senderos de la región, porque en México la búsqueda de los desaparecidos se ha convertido en una lucha encabezada por quienes más han sufrido su ausencia, familias que se niegan a aceptar el silencio como respuesta y que continúan escarbando la tierra con la esperanza de encontrar verdad, justicia y finalmente a quienes un día desaparecieron sin dejar rastro.



