* Tras 200 días de conflicto, la UAEMex recupera Edificio Histórico de Rectoría gracias a la ruta de negociación impulsada y sostenida por la rectora Martha Patricia Zarza Delgado y miembros del llamado Enjambre Estudiantil Unificado……
Por Martha Romero
La recuperación del Edificio Histórico de Rectoría no ocurrió de la nada, tampoco fue un gesto espontáneo del Enjambre Estudiantil Unificado, fue el desenlace de un proceso largo, complejo y desgastante que puso a prueba a la Universidad Autónoma del Estado de México y, sobre todo, al liderazgo de su rectora Martha Patricia Zarza Delgado, quien desde el primer día apostó por una ruta de diálogo que muchos consideraban imposible, esa apuesta, sostenida contra el ruido político, la presión interna y la tensión permanente, es la que hoy permitió la entrega pacífica del inmueble después de 200 días bajo resguardo estudiantil.
Desde el inicio del conflicto, la rectora se negó a ceder al impulso fácil de la confrontación, en lugar de ello estableció mesas de trabajo, abrió canales institucionales y buscó acuerdos que no solo resolvieran la toma, sino que atendieran las causas que detonaron el descontento, su postura fue criticada, cuestionada e incluso presionada por voces que exigían mano dura, sin embargo, Zarza Delgado mantuvo una línea clara, la universidad no se gobierna con golpes ni con amenazas, sino con diálogo, responsabilidad y visión institucional, una convicción que hoy rinde frutos.
Un proceso de 200 días que exigió liderazgo y firmeza
La toma del edificio no solo representó un desafío operativo y administrativo, sino un reto político de gran escala, el Rectorado estaba simbólicamente en manos de un grupo estudiantil que, aunque articulado, carecía de una ruta unificada de solución, al interior de la UAEMex había preocupación legítima por la seguridad del espacio y la integridad de los bienes universitarios, y en el exterior se intensificaban lecturas políticas sobre el rumbo de la institución.
A pesar de ese escenario, la rectora mantuvo la disciplina institucional, cada reunión y cada acuerdo avanzó bajo una estrategia definida y no bajo improvisación, la construcción de confianza con los integrantes del EEU no se dio de la noche a la mañana, requirió presencia continua de la autoridad, seguimiento puntual de compromisos, atención a demandas históricas y una disposición absoluta a escuchar incluso en los momentos en que el diálogo parecía estancarse, mientras tanto, la administración central se reorganizó para garantizar que la operatividad universitaria no se detuviera, una tarea silenciosa pero indispensable.
El comunicado difundido por la UAEMex este viernes sintetiza ese esfuerzo, la entrega del inmueble es descrita como consecuencia directa de la ruta del diálogo y los acuerdos, un reconocimiento institucional de que la conducción paciente y firme de Zarza Delgado fue determinante para alcanzar un desenlace pacífico después de más de seis meses de tensión estudiantil.
Una entrega que marca un punto de inflexión en la vida universitaria
El edificio de Rectoría no es cualquier inmueble, es el corazón simbólico y administrativo de la Máxima Casa de Estudios, su recuperación pacífica representa un mensaje claro hacia dentro y hacia fuera, la universidad no solo resolvió un conflicto complejo sin violencia, sino que reafirmó su vocación de institución incluyente, progresista y abierta a las voces estudiantiles.
La UAEMex señaló que, con la entrega del inmueble, iniciarán las acciones administrativas y legales correspondientes para deslindar responsabilidades y garantizar procesos de rendición de cuentas, este punto es esencial, porque demuestra que la recuperación del edificio no cierra el capítulo, sino que abre una nueva etapa donde se evalúan daños, se transparentan decisiones y se da continuidad formal a los acuerdos construidos durante los meses de negociación.
La corresponsabilidad, uno de los conceptos repetidos en los comunicados oficiales, adquiere ahora un peso real, porque implica que la comunidad estudiantil, las autoridades y los distintos sectores universitarios deberán sostener los compromisos hechos durante la mesa de diálogo, el conflicto dejó claro que la universidad está atravesando un proceso profundo de transformación institucional y que esta transformación requiere más que discursos, requiere voluntad constante, mecanismos de seguimiento y una autoridad capaz de mantener cohesión en tiempos de turbulencia, y esa pieza central ha sido la rectora.
La rectoría de Zarza Delgado, entre presiones y avances
A lo largo de este episodio, quedó claro que la conducción universitaria recae en una figura que ha tenido que equilibrar exigencias internas, presiones políticas externas y expectativas sociales elevadas, la rectora Zarza Delgado no solo tuvo que garantizar el funcionamiento de la UAEMex sin acceso a su sede histórica, sino también contener los intentos por deslegitimar su estrategia, enfrentar narrativas que buscaban capitalizar políticamente la toma y sostener un diálogo efectivo con un movimiento estudiantil diverso y en ocasiones contradictorio.
Sin embargo, pese al desgaste natural de un conflicto tan prolongado, su administración logró no romper los puentes de comunicación, no caer en provocaciones y no renunciar al principio que guio toda la negociación, la universidad avanza mediante acuerdos y nunca mediante imposiciones, esta postura evitó la escalada del conflicto y hoy permite un retorno ordenado, pacífico y estable al Edificio Histórico de Rectoría.
La entrega del edificio después de 200 días transforma la dinámica interna de la UAEMex, no solo porque recupera su espacio emblemático, sino porque consolida un precedente, los conflictos universitarios pueden resolverse mediante diálogo auténtico, seguimiento real y voluntad política de la autoridad para no rendirse ante la presión.
La recuperación de Rectoría es, en ese sentido, un triunfo institucional, pero también un reconocimiento implícito al liderazgo de la rectora Martha Patricia Zarza Delgado, quien apostó por un camino largo, complejo y desgastante, pero efectivo, hoy la UAEMex recibe de vuelta su edificio histórico, y con él, abre un nuevo capítulo en su vida universitaria, uno donde la negociación demostrada durante estos 200 días será referencia obligada para cualquier decisión futura.



