* Cirio Sergio Rebollo y Luis Miguel Ortega Maldonado, alias “Don Checo” y “El Flaco de Oro”, encabezan una red protegida por vínculos con personajes de la clase política mexiquense. El escándalo salpica a empresarios de Atlacomulco y figuras de la charrería estatal……
Investigación: Karina Rocha
Luego de la desarticulación de una de las principales organizaciones criminales dedicadas al robo y comercialización ilegal de hidrocarburos en el centro de México, donde al menos 32 personas fueron detenidas, incluyendo a los principales líderes del grupo, como Cirio Sergio Rebollo Mendoza, alias “Don Checo”, y Luis Miguel Ortega Maldonado, alias “El Flaco de Oro”, quienes operaban en los estados de México, Hidalgo y Querétaro, donde perforaban ductos para extraer gas LP y gasolina, salen a relucir otros personajes, cuya “pantalla” podía ser de políticos y empresarios de primer nivel en el Estado de México.
La operación llevada a cabo para la desarticulación de dicha banda en el Estado de México fue ejecutada en municipios como Nopaltepec, Huehuetoca, Ecatepec y Jilotepec, donde fueron capturados operadores logísticos como Aurelio “N” e Israel “N”, quienes además de coordinar el traslado del hidrocarburo, fabricaban documentación falsa para encubrir su origen.
Sin embargo, cobra cierta relevancia el municipio de Huehuetoca, donde la delincuencia no se esconde: se exhibe, se casan entre lujos obscenos, entierran a sus herederos bajo avionetas que rocían flores, y se camuflan detrás de cargos públicos siendo, la reciente captura de Luis Miguel Ortega Maldonado, alias “El Flaco de Oro”, no fue triunfo contra el crimen organizado, sino la evidencia de un sistema podrido que mezcla política, narcotráfico, charrería y dinero sucio… con total impunidad.
Según se dio a conocer, Ortega Maldonado era el operador clave de una red huachicolera que llevaba años saqueando ductos de Pemex, con operaciones en Querétaro, Ciudad de México y Estado de México desde al menos 2015, sin embargo, lo que debería encabezar los noticiarios nacionales ha sido tratado como nota secundaria. ¿Por qué? Porque detrás de esta estructura no sólo hay crimen: hay poder.
Uno de los pilares del grupo es Cirio Sergio Rebollo Mendoza, alias “Don Checo”, un sujeto marcado por un evento que destapó el cinismo de su entorno: la muerte de su hijo, ocurrida en un accidente automovilístico mientras regresaba de su luna de miel, cuya boda fue calificada por muchos como “la narcoboda” y donde uno de los invitados fue Carín León, mientras que el funeral, fue considerado como un acto de soberbia, dejando ver avionetas lanzando flores sobre Ixtlahuaca de Rayón, música en vivo día y noche y una capilla de mármol privada en su propiedad. Todo sin que nadie interviniera.
Cabe comentar que esta red huachicolera, estaba conformada NO por simples delincuentes, sino expolíticos, la mayoría originarios de Huehuetoca y de municipios aledaños, que en algún momento formaron parte de administraciones pasadas.
Hoy, algunos integrantes de sus familias siguen en cargos públicos dentro del gobierno local y estatal, moviendo hilos, limpiando antecedentes y protegiendo fortunas.
No es crimen organizado, es crimen estructurado
Sin embargo, aun cuando se considera a Cirio Sergio Rebollo Mendoza como líder de esta red huachicolera, resulta que, por encima de él -según fuentes locales- se encuentra un expolítico mexiquense y hoy supuesto empresario de Atlacomulco, cuya riqueza y poder dieron un giro de 360 grados, pues a finales de la administración estatal de Arturo Montiel Rojas, este sujeto estaba literalmente en quiebra, por lo que tuvo que ser rescatado por un supuesto sobrino para que, incluso, no fuera a dar a la cárcel.
Se trata de un personaje cuyo apellido -dicen- es Del Mazo, quien asegura ser tío del exgobernador Alfredo del Mazo Maza; un operador silencioso, de bajo perfil, pero con influencia suficiente para blindar redes de corrupción desde hace años, al grado que, de la noche a la mañana, se hizo este personaje de diversas propiedades, entre ellas una
empresa denominada Unión de Crédito Promotora para el Desarrollo Económico del Estado de México, SA de CV, mejor conocida como Prodemex, convirtiéndose en la empresa agiotista más “importante” de la entidad pues, entre otras actividades, se dedica a los préstamos en efectivo con garantías hipotecarias, de las cuales, vía fraudulenta, se apropia de estas para luego venderlas al mejor postor y a muy altos costos.
¿Y los Ortega? Son más que simples operadores: son figuras centrales de la charrería mexiquense, miembros fundadores, deportistas activos, íconos del “orgullo charro”, pero detrás del traje de gala, estarían operando con la misma precisión del ruedo… sólo que en negocios turbios. Incluso mantienen estrecha relación con el Rancho San Juan de Aculco, un emblema del deporte charro en el Edomex, que tampoco está exento de señalamientos por posibles vínculos con esta red.
Y, por si fuera poco, el lavado de dinero no termina en sombreros ni caballos. Las operaciones de esta red criminal también estarían respaldadas por una agencia de autos de superlujo ubicada en Acambay, donde el flujo de efectivo es constante, opaco y difícil de rastrear.
Ahí, vehículos de alto valor han sido usados como método de blanqueo y de ostentación entre los miembros del grupo porque, en este país, los criminales no esconden sus fortunas: las presumen.
En Huehuetoca, ya no existe línea entre el poder político, el deporte nacional y el crimen organizado, todo está entrelazado, disfrazado de tradición, blindado por apellidos conocidos, y sostenido por instituciones corrompidas.
Y mientras tanto, el pueblo vive con calles destruidas, sin agua, sin justicia y con miedo
Queda claro que, en el Estado de México, tanto el huachicoleo, como el narcotráfico, al tener nombres y apellidos de conocidos políticos y empresarios, no puede ser “blanco de investigación” alguna por parte del Gobierno de la entidad, pues, se dice, es por estas vías que algunos servidores públicos logran sobrevivir a la embestida económica que priva en este país, urge que el Gobierno Federal, actúe.
Pero sólo son unos cuantos los que gozan de ese privilegio, toda vez que “el reparto de ganancias” llega de manera directa, aun a sabiendas de que se trata del resultado de la extracción de hidrocarburos, propiedad de los mexicanos.
Sin embargo, tras la desarticulación de la banda de huachicoleros que operaba en municipios del Estado de México y otros estados, empiezan a surgir rostros, nombres y apellidos de quienes, en algún momento, se han ufanado de ser respetables empresarios o servidores públicos cuando, en realidad, no son más que “delincuentes de cuello blanco”…
CONTINUARÁ…



