Por Karina Rocha
En la Sierra de Guadalupe se desarrolla una de esas búsquedas masivas que el gobierno presume como inéditas aunque en realidad revelan la podredumbre que por años se intentó esconder bajo alfombras institucionales, durante tres semanas supuestamente se peinarán miles de metros cuadrados para dar con los desaparecidos, como si apenas se hubieran enterado que existían.
Ya en los dos primeros días se encontraron cinco posibles restos humanos y ciento cincuenta prendas de vestir, es decir, un verdadero cementerio a cielo abierto convertido en vitrina mediática, la autoridad posa con chaleco fosforescente y casco nuevo mientras las madres buscadoras, las únicas verdaderas heroínas, caminan con la desesperación de quien busca a su hijo entre zapatos viejos y peluches manchados, ahí no hay estrategia de seguridad ni protocolo forense que valga, lo que hay es la evidencia obscena de un Estado que permitió que la sierra se convirtiera en fosa clandestina.
Edmundo Esquivel Fuentes, funcionario de Ecatepec, presume la metodología de búsqueda por patrones como si hubiera inventado la rueda, con mil participantes desplegados en jornadas que recorren decenas de miles de metros, como si la magnitud del operativo lavara la vergüenza de no haber actuado antes, la realidad es que los desaparecidos no son cifras ni boletines, son vidas arrancadas mientras los gobiernos jugaban a la simulación, Ecatepec, Tlalnepantla, Coacalco, Tultitlán y hasta la Gustavo A Madero participan ahora, aunque todos han sido incapaces de frenar el horror que engendró esta montaña.
Se habla de doscientos cincuenta boletines activos en la zona, cincuenta del Estado de México y quince de Ecatepec, boletines fríos que no devuelven abrazos, que no llenan sillas vacías en la mesa, el municipio se ufana de mandar treinta elementos motorizados y de la policía metropolitana, como si fueran suficientes para tapar décadas de negligencia, la presidenta municipal Azucena Cisneros Coss asegura que se usan todos los recursos técnicos y humanos, una frase tan gastada que suena a burla frente a madres que llevan años con sus propios recursos cavando entre la tierra.
La búsqueda se suspenderá unos días para análisis de vestigios y se reanudará después con fecha de conclusión programada, qué eficiencia, desapareces en minutos pero tu búsqueda se agenda en calendario oficial, lo único cierto es que mientras los políticos se felicitan entre discursos, en la Sierra de Guadalupe siguen brotando los restos de un país que normalizó la desaparición como parte de su paisaje, lo que se encontró no son vestigios, es el espejo roto de un gobierno que se dice de pie cuando en realidad está enterrado en la fosa de su propia ineptitud.



