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Sube el precio de la canasta básica al cierre de 2025

Por Mireya Álvarez

El cierre de 2025 dejó un impacto directo en el gasto cotidiano de las familias mexicanas, de acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el costo de los productos que integran la canasta alimentaria mostró un incremento anual de tres por ciento en las zonas rurales y de 4.4 por ciento en las áreas urbanas, reflejando una mayor presión inflacionaria en las ciudades.

Como parte de su reporte de diciembre, el INEGI actualizó las Líneas de Pobreza (LP), un indicador que permite medir si los ingresos de la población alcanzan para cubrir las necesidades básicas, tanto de alimentos como de bienes y servicios no alimentarios.

Según esta actualización, el valor mensual de la canasta básica se ubicó en cuatro mil 818.14 pesos por persona en el ámbito urbano, mientras que en el rural fue de tres mil 451.13 pesos, evidenciando una brecha significativa en el costo de vida entre ambos entornos.

El instituto señaló que los mayores aumentos provinieron del rubro de alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, así como del bistec de res, productos que tuvieron una fuerte incidencia en el crecimiento del valor de la canasta alimentaria. En las zonas rurales, además, destacó la carne molida de res como uno de los principales impulsores del alza, mientras que en el ámbito urbano fue la leche pasteurizada de vaca la que más contribuyó al incremento.

El informe también detalla que los productos alimentarios fueron los que más influyeron en el cambio anual de las líneas de pobreza por ingreso, tanto en zonas urbanas como rurales. No obstante, el impacto fue mayor en las ciudades, donde los alimentos representaron 58.1 por ciento de la variación, frente al 46.8 por ciento registrado en el medio rural.

En cuanto a la canasta no alimentaria, el INEGI destacó que en las comunidades rurales los mayores incrementos se observaron en cuidados personales y transporte público, rubros que pesan cada vez más en el presupuesto familiar. En contraste, en las zonas urbanas sobresalieron los gastos relacionados con educación, cultura y recreación, además de los cuidados personales.

Estos resultados confirman que, aunque la inflación alimentaria impacta a toda la población, las dinámicas de consumo y los factores que encarecen la vida diaria varían según el entorno, profundizando los desafíos para los hogares con menores ingresos al inicio de 2026.

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