CAMBIANDO DE TEMA

Todos quieren y dicen poder “solos”

Por Karina A. Rocha Priego

El proceso electoral 2023 va a pasos acelerados en el Estado de México, donde los aspirantes, ya empiezan a asomar la nariz, sin dejar detrás los “destapes disfrazados” que el propio Gobernador Alfredo de Mazo realiza a través de sus giras de trabajo. Aceptable, al fin y al cabo, todos los partidos políticos vienen haciendo lo mismo, aprovechándose de los servidores públicos emanados de sus institutos políticos que están en funciones.

Sin embargo, los aspirantes “no deben perder la cabeza”. Si bien es cierto que al interior del Partido Revolucionario Institucional hay excelentes políticos, de carrera y que de alguna manera pueden defender su postura de “honorabilidad” (no son perfectos, claro), también hay que reconocer que la fuerza política en el Estado de México la tiene Morena; fuerza política me refiero al “poder” que ostentan amparados por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, pero además, sabemos que contarán con todos los recursos económicos posibles para lograr su objetivo: ganar el Estado de México.

Y, aunque el dinero “ya no es garantía de triunfo”, como quedó de manifiesto en el proceso de Revocación de Mandato, también lo es que el Estado de México, con un padrón electoral de más de 12 millones de electores y el cinturón de pobreza más grande de la República Mexicana, es de esperarse que, aquellos “necesitados”, sin importar respeto al proceso ni actos de democracia, es que se atreverán a “vender su voto” por unos cuantos pesos, y es ahí donde Morena, lleva gran ventaja, llegando al autoritarismo exacerbado como en la época de Díaz Ordaz. Eso no significa que no haya clases medias movilizándose en contra del sistema, lo cual no es más que la expresión de una crisis de legitimidad política.

Incluso, grupos que creyeron en su momento en este proyecto político y que hoy, ante la falta de movilidad social, es decir, de desarrollo, es que están cuestionando este esquema autoritario.

La compra de votos “no es tema nuevo”, ello se viene dando por décadas, pero esta vez tiene que ser distinto, o sea que, antes de vender un voto, hay que ponderar los pros y contras de los candidatos aunque, dicho sea de paso, tampoco eso es garantía.

De ahí que se ha considerado –y lo hemos dicho en innumerables ocasiones- el que se consolide una alianza PRI-PAN-PRD y muy probablemente con Movimiento Ciudadano, para que se preserve en el Estado de México un gobierno neoliberal y no keynesiano (sistema paternalista, interventor) como se presume podría suceder con Morena (como se vivió en la época de Cárdenas, Miguel Alemán, años 40, hasta la llegada de Miguel de la Madrid en 1982).

Haciendo un paréntesis, hemos de comentar que el llamado modelo keynesiano de los años 40 generó crecimiento económico, movilidad social, grandes centros industriales, empleos, mismos que hoy quieren sean controlados por una administración sin resultados.

Ello es lo que tiene molesta a la clase media que señala y critica el discurso populista y autoritario dirigido principalmente a las clases pobres, a quienes distribuyen “dádivas políticas” en un afán de administrar la pobreza, porque los necesitan para términos electorales, esto es que, con apoyos materiales simbólicos se controla a la clase pobre para controlar el canje del voto, lo que no han logrado hacer con las clases medias, a las cuales, por cierto, no se les ha impulsado. Ese es el éxito de Morena (sic); los recursos económicos, sin lugar a duda, son “el arma perfecta” para lograr sus objetivos.

De ahí el llamarnos la atención “la exagerada confianza” de quienes aspiran a suceder a Alfredo del Mazo en la Gubernatura del Estado de México, cuando aseguran “no tener necesidad alguna de ir en alianza” en el 2023, considerándose esta expresión de confianza en un garrafal error, pues ni Morena iría solo en esta contienda.

Por lo pronto, se vislumbra una enorme lista de aspirantes de todos los partidos políticos, con alianza o sin ella, todos quieren; de entrada, los que se escuchan:

PRI:    Ernesto Nemer Álvarez, Ana Lilia Herrera Anzaldo, Carolina Monroy, Elías Rescala, Alejandra del Moral y Ricardo Aguilar

PAN: Enrique Vargas del Villar

PRD: Omar Ortega Álvarez

Morena: Higinio Martínez Miranda, Delfina Gómez, Fernando Vilchis, Alejandro Encinas y Yeidckol Polevnsky.

MC: Juan Zepeda Hernández

PVE: José Couttolenc Buentello

Curiosamente, todos los anteriores aseguran “poder ir solos” a la contienda, una que sería la más importante en la historia de las elecciones en el Estado de México, y que marcará la pauta política para el 2024, sin embargo, “son sueños guajiros” sin lugar a duda, ya que, como lo comentamos líneas arriba, en este proceso prevalecerá el dinero, la dádiva, el “discurso controlador”, el condicionamiento, amenaza y represión, porque este Estado es  “la joya de la corona”, con casi 17 millones de habitantes, por ende, termómetro político que marcará la pauta para los aspirantes al 2024.

¡Aterricen, señores y señoras aspirantes!, se trata de proteger al Estado de México, no de ganar por ganar, o de entregar (regalar, ceder) el poder, por el simple hecho de entregarlo, aunque se trate de un “pacto de impunidad”, como el cerrado con el expresidente Enrique Peña.

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