EDOMEX

Un congreso para distraer de la crisis en sector salud

Con la participación de más de 8 mil profesionales de la salud provenientes de 19 países y 28 estados de la República, el Gobierno del Estado de México inauguró el Segundo Congreso Internacional de Salud y Bienestar, un evento lleno de discursos sobre humanismo, innovación y mejora médica, pero que en realidad funciona más como un velo que intenta cubrir la realidad más dolorosa, que el sistema de salud mexiquense es el más deteriorado y abandonado del país, con hospitales sin insumos, pacientes muriendo por falta de medicamentos y personal exhausto trabajando en condiciones indignas.

La administración estatal asegura que este congreso alineado a la visión de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez impulsa una atención más humana y preventiva, sin embargo, los mexiquenses se preguntan dónde queda esa promesa cuando en su vida diaria enfrentan desabasto de medicinas, falta de especialistas, hospitales saturados y clínicas que se caen a pedazos, el evento presume modernidad mientras afuera los ciudadanos suplican una consulta o un medicamento básico.

Discurso como cortina de humo

Durante la inauguración, la directora del Instituto de Salud del Estado de México Macarena Montoya afirmó que este congreso marcó un antes y un después en el acceso a la educación médica, aunque la realidad demuestra que no ha marcado un antes y un después para los pacientes que siguen esperando operaciones pospuestas, estudios cancelados y citas médicas reprogramadas por meses, incluso años.

Se destacó que el encuentro es de carácter gratuito y con alto impacto en la profesionalización, pero no se habló de los hospitales donde faltan médicos, de las ambulancias sin gasolina y del personal que no recibe insumos para trabajar, tampoco se mencionó el caos administrativo tras la transición al IMSS Bienestar que mantiene a miles sin servicio regular.

Doble discurso y cero soluciones

El gobierno celebra nuevas rutas culturales para “equilibrar la mente” mientras familias atraviesan su mayor angustia al no poder acceder a tratamientos de cáncer o terapias de rehabilitación, presumen la presencia de especialistas de países como Estados Unidos, España, Francia y Brasil pero ocultan que en el Edomex hay quirófanos cerrados por falta de equipo y que en múltiples municipios las mujeres deben parir en sus casas porque no hay camas disponibles.

Este congreso se llena la boca con palabras como transformación, humanización y bienestar, pero en la entidad reina la desesperación, la espera interminable y el sufrimiento de quienes no tienen dinero para acudir al sector privado, la verdadera transformación no está en conferencias ni en fotografías para boletines oficiales, está en garantizar que ningún mexiquense muera por no recibir atención a tiempo.

El Segundo Congreso Internacional de Salud y Bienestar se convierte así en un gran distractor, una puesta en escena que busca hacer creer que todo mejora, mientras el Estado de México sigue siendo el epicentro del colapso sanitario nacional ¿de qué sirve un puente con el mundo si aquí seguimos sin medicinas para sobrevivir?.

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