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Zinacantepec seco y sin gobierno

Por Mary González

La crisis hídrica en Zinacantepec dejó de ser un problema técnico para convertirse en un retrato del abandono institucional, desde hace dos semanas, vecinos de los cuatro barrios que conforman la zona centro permanecen sin una sola gota de agua potable, mientras el gobierno municipal, encabezado por Manuel Vilchis Viveros, sigue sin ofrecer explicaciones claras ni soluciones de fondo.

La falta de operación eficiente del Organismo Público Descentralizado de Agua Potable Alcantarillado y Saneamiento Opdapas Zinacantepec detonó un desabasto total que hoy afecta la vida cotidiana de miles de personas, familias enteras han visto agotarse sus reservas y se enfrentan a dificultades para cubrir necesidades básicas como la higiene personal, la preparación de alimentos y la limpieza de sus hogares.

Lejos de tratarse de una contingencia momentánea, la suspensión prolongada del suministro exhibe una cadena de omisiones acumuladas, vecinos señalan que no hubo avisos preventivos, calendarios de tandeo ni rutas emergentes de abastecimiento, lo que agravó la situación y dejó a la población sin margen de maniobra.

La gravedad del problema alcanzó incluso al propio Ayuntamiento, de acuerdo con reportes ciudadanos, el palacio municipal tuvo que ser abastecido mediante pipas privadas para llenar su cisterna, una escena que sintetiza la contradicción institucional, mientras la autoridad garantiza agua para sus oficinas, los habitantes del centro cargan cubetas y compran agua a sobreprecio.

Pese a las múltiples quejas vecinales y a los llamados directos dirigidos al presidente municipal, Manuel Vilchis Viveros, los afectados aseguran que la respuesta ha sido el silencio, no hay comunicados oficiales, no hay fechas de restablecimiento ni responsables claros, solo una espera forzada que se prolonga día tras día.

Esta falta de atención, acusan los vecinos, refleja un preocupante desinterés por una problemática que impacta la salud pública y la calidad de vida, especialmente en adultos mayores, niñas y niños, además de pequeños comercios que dependen del agua para operar.

La inconformidad crece ante la incongruencia del gobierno municipal, que continúa cobrando puntualmente el servicio de agua potable, aun cuando no lo presta, los habitantes exigen que el alcalde asuma su responsabilidad y garantice el acceso continuo al agua, un derecho básico que no puede depender de la improvisación ni de la paciencia ciudadana.

Zinacantepec, reconocido como Pueblo con Encanto, hoy enfrenta una realidad opuesta, un municipio seco, sin planificación y sin respuestas claras de quienes tienen la obligación de gobernar.

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