* Gobierno mexiquense presume un gasto histórico en programas sociales, mientras hospitales, escuelas y seguridad pública permanecen en crisis……
Por Karina Libien
El gobierno del Estado de México presume con orgullo que durante el primer semes tre de 2026 destinó más de 6 mil 414 millones de pesos a programas sociales, un promedio superior a 35 millones de pesos diarios, una cifra escandalosa que lejos de reflejar desarrollo confirma la consolidación de un modelo basado en el asistencialismo, el clientelismo y la dependencia de recursos públicos, mientras el dinero fluye sin descanso hacia programas que multiplican beneficiarios, los servicios esenciales para millones de mexiquenses se encuentran en franco deterioro, la realidad contradice por completo el discurso oficial.
La salud pública atraviesa una de sus peores etapas, hospitales saturados, clínicas sin medicamentos, cirugías pospuestas, falta de médicos especialistas y equipos obsoletos forman parte del día a día, miles de familias padecen un sistema incapaz de responder a las necesidades más básicas, pero para el gobierno parece más importante presumir millones repartidos que garantizar atención médica digna.
La inseguridad tampoco da tregua, los robos, homicidios, extorsiones y delitos de alto impacto siguen golpeando a los mexiquenses, la percepción de miedo permanece elevada y la confianza en las instituciones de seguridad continúa debilitándose, pese a ello, la prioridad presupuestal sigue enfocada en mantener una maquinaria de programas sociales que representa un enorme capital político.
La educación ofrece otro rostro del abandono oficial, escuelas deterioradas, planteles sin mantenimiento, salones improvisados, mobiliario insuficiente, falta de tecnología y escaso apoyo para estudiantes y docentes, el futuro de millones de niños y jóvenes queda relegado mientras el presupuesto se concentra en políticas asistencialistas que no generan crecimiento económico ni desarrollo sostenible.
El programa Mujeres con Bienestar concentra más de 5 mil 250 millones de pesos, Alimentación para el Bienestar supera los 814 millones y la pensión para personas con discapacidad mantiene un avance del 50 por ciento, cifras que el gobierno presenta como logros, aunque en los hechos representan un modelo que privilegia la entrega de dinero sobre la creación de empleo, la inversión productiva y el fortalecimiento de los servicios públicos.
Mientras tanto, tres programas ni siquiera han comenzado a operar por problemas administrativos, confirmando la incapacidad para ejercer con eficiencia el presupuesto, el contraste resulta demoledor, más de 35 millones de pesos diarios para ampliar una red de beneficiarios, mientras la salud es un desastre, la seguridad no mejora y la educación continúa en el abandono, el Estado de México necesita hospitales que funcionen, escuelas de calidad y calles seguras, no una política permanente de subsidios que mantiene dependientes a miles de personas y convierte el dinero público en la principal herramienta de control político, esa es la verdadera realidad que el gobierno intenta ocultar detrás de cifras millonarias.


