El Gobierno federal y el Estado de México han colocado miles de millones de pesos sobre la mesa para enfrentar uno de los problemas históricos de la zona oriente, la falta de agua, el drenaje insuficiente y las inundaciones, pero después de anunciar inversiones acumuladas superiores a 5 mil millones de pesos en infraestructura hidráulica, la evaluación ya no puede limitarse a contar proyectos, ahora corresponde conocer cuánto dinero está realmente ejercido, cuáles obras están terminadas, quién las construye y qué resultados producen.
El Plan Integral para la Zona Oriente contempla intervenciones en Chalco, Chicoloapan, Chimalhuacán, Ecatepec, Ixtapaluca, La Paz, Nezahualcóyotl, Texcoco, Tlalnepantla y Valle de Chalco, municipios donde durante décadas millones de habitantes han padecido escasez, inundaciones, drenajes colapsados y redes hidráulicas insuficientes.
El balance oficial reportó una inversión acumulada de alrededor de 5 mil 377 millones de pesos entre 2025 y 2026, con 96 obras iniciadas durante el primer año y otras 106 previstas para este ejercicio, principalmente rehabilitación de pozos, colectores, cárcamos, tanques y trabajos relacionados con abastecimiento y desalojo de aguas.
La cifra impresiona, pero el dinero anunciado por sí solo no evita una inundación ni garantiza que llegue agua a una vivienda.
Lo que debería conocerse con precisión es cuánto ha sido contratado, cuánto efectivamente pagado, qué empresas concentran las obras y cuál es el avance físico y financiero de cada proyecto.
Millones invertidos, pero la prueba está en las calles
Entre los proyectos más relevantes aparece la segunda etapa del Colector de Chalco, con una inversión superior a mil millones de pesos y cuyo avance fue reportado en 72 por ciento durante julio, una infraestructura presentada como fundamental para reducir las inundaciones recurrentes en Chalco y Valle de Chalco.
También se han rehabilitado pozos en Ecatepec y construido o ampliado colectores y sistemas de bombeo en Nezahualcóyotl y La Paz, mientras las autoridades aseguran que estas intervenciones incrementaron significativamente la capacidad para desalojar agua durante lluvias intensas.
Son avances que deben medirse por resultados, no únicamente por montos.
Porque mientras se anuncian inversiones multimillonarias, habitantes de distintos municipios metropolitanos continúan enfrentando calles anegadas, drenajes saturados y problemas de suministro.
Además, las propias cifras oficiales han cambiado conforme avanzan los proyectos, en distintos momentos se han mencionado inversiones de 5 mil 377 millones, más de 11 mil millones para obras de la zona oriente e incluso paquetes metropolitanos superiores a 20 mil millones, dependiendo del conjunto de acciones contabilizadas.
Esa diferencia obliga a explicar claramente qué corresponde exclusivamente al Estado de México, qué incluye recursos federales, estatales o municipales y qué proyectos forman parte de cada monto.
La transparencia debe comenzar precisamente ahí.
Publicar contrato por contrato, empresa por empresa, municipio por municipio, monto adjudicado, avance físico y dinero pagado permitiría saber si la inversión hidráulica está transformando realmente una región históricamente abandonada o si las grandes cifras terminan dificultando conocer dónde y cómo se está gastando.
Después de años de inundaciones y escasez, los habitantes del oriente no necesitan solamente escuchar cuánto se invertirá.
Necesitan comprobar que el agua llegue cuando hace falta y que deje de entrar a sus casas cuando llueve.
Porque 5 mil millones de pesos pueden llenar un informe, pero sólo las obras terminadas pueden vaciar una calle inundada.
Los datos de inversión, número de obras, municipios incluidos y avance del Colector de Chalco están respaldados por información oficial federal publicada durante 2026.


