Por Martha Romero
En una acción coordinada, las fuerzas de seguridad federal y estatal aseguraron dos inmuebles en el municipio de Ocuilan, mismos que probablemente eran utilizados para el almacenamiento y procesamiento de madera de procedencia ilícita, vinculados a la tala clandestina.
Luego de efectuar las labores de investigación, personal operativo en campo detectó el movimiento de madera en la zona, por lo que personal del Centro de Control, Comando, Comunicación, Cómputo y Calidad (C5), efectuó sobre vuelos de dron táctico en la colonia Santa Lucía, en Ocuilan.
Lo anterior, permitió identificar de manera precisa dos predios con posible actividad irregular, por lo que, tras el despliegue operativo por tierra, confirmaron el hallazgo de maquinaria y material forestal.
En el sitio fueron asegurados 21 mil 124 metros cúbicos de madera aserrada, distribuidos en 529 piezas de barrote y mil 096 polines, una torre de aserrío, y dos volantas de 80 centímetros.
Durante la intervención no detectaron la presencia de personas ni vehículos, por lo que los inmuebles y el material asegurado quedaron bajo el resguardo de las autoridades correspondientes para integrar la carpeta de investigación y determinar las responsabilidades legales.
Cabe señalar que en este trabajo conjunto participaron elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, de la Guardia Nacional, de la Secretaría de Seguridad del Estado de México (SSEM), así como personal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
Grave crisis socioambiental
La tala clandestina en el municipio de Ocuilan, ha generado una grave crisis socioambiental que trasciende la simple pérdida de árboles, derivando en violencia armada, impunidad, incendios forestales provocados y conflictos sociales., tales como pobladores de la comunidad indígena Tlahuica de San Juan Atzingo se han visto obligados a organizarse para defender sus bosques, resultando en enfrentamientos armados contra grupos delictivos.
De igual forma habitantes han denunciado la operación de al menos 20 aserraderos clandestinos en la zona, señalando que el transporte de madera ocurre con la aparente complicidad de autoridades, incluyendo policías, impunidad que ha provocado el desplazamiento de algunos habitantes y una constante inseguridad en la zona limítrofe entre el Estado de México y Morelos.
A lo que se han sumado las protestas de comuneros quienes han realizado bloqueos carreteros en la carretera Cuernavaca-Toluca para exigir el cese de la tala en el “Bosque de Agua” y otras comunidades, ya que el daño ambiental ha sido extremo. Más del 70% de las 14 mil hectáreas de bosque en zonas específicas como Ayatzingo están severamente dañadas, con una pérdida estimada de más de 300 árboles centenarios diariamente.


