* Las cifras oficiales muestran una reducción en asesinatos durante mayo, sin embargo la inseguridad sigue golpeando diversas regiones del Estado de México y mantiene abierta la preocupación ciudadana……
El Estado de México cerró mayo de 2026 con 85 homicidios dolosos registrados, de acuerdo con el reporte diario de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del gobierno federal, una cifra que mantiene la tendencia descendente observada durante los últimos meses, aunque detrás de los números continúa una realidad compleja marcada por la violencia, la presencia de grupos criminales y la persistente percepción de inseguridad entre millones de mexiquenses.
Los datos oficiales indican que durante la primera quincena del mes se contabilizaron 40 víctimas de homicidio doloso, mientras que en la segunda mitad la cifra aumentó a 45, lo que representó un incremento de cinco casos entre ambos periodos, aunque el promedio diario se mantuvo cercano a dos asesinatos por jornada.
Durante la tercera semana de mayo se registraron 16 homicidios dolosos y en la cuarta semana la cifra escaló a 29, siendo los días 29 y 31 los más violentos con cinco víctimas cada uno, mientras que el 28 y 30 de mayo reportaron cuatro casos respectivamente.
Las cifras mejoran, la percepción no
Aunque las estadísticas muestran una disminución respecto a años anteriores, la realidad que viven mi les de familias mexiquenses continúa siendo motivo de preocupación. La reducción de homicidios no necesariamente se traduce en una percepción de mayor seguridad, particularmente en municipios donde además del asesinato persisten delitos como la extorsión, de saparición de personas, secuestro, robo con violencia y cobro de piso.
Las propias autoridades estatales han reconocido que organizaciones criminales mantienen presencia en diversas regiones de la entidad. Informes recientes han identificado operaciones de grupos delictivos en decenas de municipios, especialmente en el sur mexiquense, la zona oriente y algunos corredores urbanos estratégicos.
A ello se suma que el Estado de México continúa ocupando posiciones preocupantes en otros indicadores de violencia, pues la entidad encabeza a nivel nacional los registros de personas desaparecidas y mantiene elevados niveles de extorsión, delitos que generan un profundo impacto social y económico en comunidades enteras.
Por ello, especialistas advierten que medir exclusivamente la seguridad a partir de la disminución de homicidios puede ofrecer una visión parcial de la problemática que enfrenta la entidad más poblada del país.
Retos pendientes en seguridad.
Si se comparan los primeros cinco meses de 2026 con el mismo periodo de 2025, la reducción resulta significativa, ya que entre enero y mayo de este año se acumularon 410 homicidios dolosos, mientras que en el mismo lapso del año pasado se habían contabilizado 599 víctimas, una diferencia de 189 casos menos.
De acuerdo con los registros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, cuya información se ha hecho públi ca, febrero se mantiene como el mes con menos homicidios durante 2026 con 61 casos, seguido de abril con 80, mientras que mayo ocupa la tercera posición con 85. Enero continúa siendo el periodo más violento del año al registrar 98 carpetas de investigación.
Las cifras también reflejan una disminución importante respecto a los niveles observados hace apenas dos años.
Durante 2025 se reportaron mil 312 denuncias por homicidio doloso, frente a las mil 964 registradas en 2024, una reducción cercana al 33 por ciento.
Sin embargo, el desafío para las autoridades no concluye con la baja estadística, la violencia sigue manifestándose de distintas formas y continúa afectando a municipios donde la presencia criminal ha derivado en fenómenos como desplazamientos, amenazas, desapariciones y actividades ilícitas que impactan directamente en la vida cotidiana de la población.
La reducción de homicidios representa un avance relevante para las instituciones de seguridad y procuración de justicia, pero también pone sobre la mesa la necesidad de fortalecer estrategias integrales que permitan combatir otros delitos de alto impacto que mantienen bajo presión a miles de familias mexiquenses.
Mientras los números muestran una tendencia favorable, la exigencia ciudadana continúa siendo la misma, recuperar espacios seguros, garantizar justicia para las víctimas y construir condiciones que permitan que la disminución estadística se convierta en una verdadera mejora en la calidad de vida de los habitantes del Estado de México.


