* El ex presidente del INE expuso los peligros de imponer reformas sin consenso, debilitaría los pilares que sostienen al sistema democrático mexicano……
Por Martha Romero
Modificar las reglas del juego democrático con una reforma electoral construida sin el acuerdo de todas las fuerzas políticas podría derivar en la deslegitimación de los procesos electorales, lo que debilitaría los pilares que sostienen el sistema democrático mexicano, aseveró Lorenzo Córdova Vianello, exconsejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE).
En el marco del ciclo de conferencias “La Coyuntura Política Hoy” y al impartir la conferencia magistral “El retroceso democrático en México”, recordó que las reformas más importantes de los últimos años, como la de 1996 o la de 2014, surgieron de amplios acuerdos entre gobierno y oposición, mientras que las iniciativas recientes identificadas como planes A, B y C del oficialismo, han sido impuestas de manera unilateral.
“Una reforma electoral no puede hacerse al vapor ni de espaldas a la ciudadanía. Tiene que construirse con base en diagnósticos técnicos, con participación de especialistas, con discusión abierta y, sobre todo, con consenso”, insistió.
En ese sentido, recordó que, desde el Instituto de Decisiones de la Transición Democrática, junto con otros exconsejeros como José Woldenberg y Luis Carlos Ugalde, han trabajado en una propuesta que refuerce los pilares del sistema democrático que son la pluralidad, equidad y autonomía.
Consideró preocupante que se plantee elegir a los consejeros electorales por voto popular porque podría conducir a la politización de un órgano que debe mantenerse autónomo, además de rechazar la propuesta de desaparecer la representación proporcional, mecanismo que fue impulsado originalmente por la izquierda para garantizar la pluralidad en los congresos y evitar el monopolio de las mayorías.
Sobre a la posibilidad de desaparecer los organismos públicos locales electorales (OPLES) y concentrar todas las funciones en el INE, Córdova Vianello afirmó que generaría un colapso operativo y haría que las disputas locales se resolvieran desde un órgano central que carece de estructura territorial suficiente para atender la complejidad del país, por lo que no se pueden desmantelar estructuras locales sin tener con qué reemplazarlas.
Destacó que reducir el financiamiento a los partidos no es una idea nueva ni exclusiva del actual gobierno porque ha sido impulsada desde el poder como una forma de controlar la competencia, pero la equidad en las campañas no es un gasto, sino una inversión en la estabilidad del país, pues el verdadero problema es que muchas de las reformas planteadas no responden a necesidades técnicas sino a intereses políticos del partido en el poder.
Sobre el reciente proceso de elección de jueces, al que calificó como una muestra clara de improvisación legislativa y desdén por los principios democráticos, denunció que la metodología fue poco transparente, sin criterios claros de evaluación ni garantías de imparcialidad, lo que derivó en una pérdida de legitimidad de los órganos judiciales electos.
“Ni siquiera se logró una participación del 20% del electorado. ¿Cómo se puede hablar de un poder legítimo cuando fue electo por uno de cada diez ciudadanos?”, cuestionó.
De igual manera, condenó el uso de los llamados acordeones utilizados por candidatas y candidatos a jueces durante los exámenes, lo que consideró un símbolo del fracaso del proceso.
“La elección judicial no sirvió para democratizar al Poder Judicial, sino para capturarlo políticamente. Hoy tenemos jueces alineados al oficialismo, sin el respaldo ciudadano ni la independencia que requiere su función”, finalizó.



