* La barbacoa sustenta al 90% de sus habitantes……
Por Mireya Álvarez
El arraigo gastronómico de Capulhuac no solo es un símbolo de identidad, sino el pilar financiero más importante de la demarcación. De acuerdo con Sarita Arellano Hernández, presidenta municipal por Ministerio de Ley, cerca del 90 por ciento de los hogares locales obtienen sus ingresos, ya sea de forma directa o indirecta, gracias a la producción y distribución de este emblemático platillo ganadero.
En entrevista, la alcaldesa detalló que la elaboración de este alimento se ha consolidado como la principal fuente de empleo para miles de familias, logrando posicionar el nombre del municipio como un referente de calidad tanto a nivel nacional como internacional.
El impacto de este oficio ha roto las fronteras mexicanas, Arellano Hernández destacó con orgullo que el producto ha logrado conquistar paladares en el extranjero, impulsado por la comunidad migrante.
“Es un orgullo saber que nuestra barbacoa no solo llega a municipios de nuestro estado y a otras partes de la república, sino que también se comercializa en Estados Unidos”, apuntó.
Se estima que entre 10 mil y 15 mil oriundos de Capulhuac residen actualmente en la Unión Americana. Este grupo de connacionales ha fundado restaurantes en metrópolis como Chicago y Los Ángeles, operando bajo el sello distintivo de “Barbacoa de Capulhuac”.
A nivel regional, la dinámica comercial moviliza a cientos de productores cada fin de semana hacia distintos puntos estratégicos del país, entre los que destacan, Ciudad de México; Morelos; Hidalgo; Querétaro; así como en diversas regiones del propio Estado de México.
La presidenta municipal reconoció el esfuerzo diario que exige mantener viva esta cadena de valor, describiendo a los productores como personas sumamente disciplinadas y trabajadoras, explicó que las jornadas de descanso son mínimas, apenas uno o dos días por semana, ya que el resto del tiempo se invierte estrictamente en conseguir los insumos, procesar la carne y coordinar la logística de venta.
Finalmente, Arellano Hernández indicó que esta actividad va mucho más allá de una simple costumbre culinaria; se trata de una maquinaria financiera generacional que ha brindado estabilidad económica y la posibilidad de consolidar un patrimonio sólido a las familias, tanto en territorio nacional como del otro lado de la frontera.


