Por Karina Libien
En plena contienda por la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del Infonavit (SNTI), los cuestionamientos ya no se concentran únicamente en la permanencia de Rafael Riva Palacio Pontones al frente de la organización, sino también en el reducido grupo de colaboradores y familiares que lo rodean y que, de acuerdo con señalamientos de trabajadores, habría consolidado una estructura caracterizada por el clientelismo, la concentración de decisiones y una insuficiente rendición de cuentas.
Las acusaciones y versiones expresadas al interior del gremio requieren ser investigadas y esclarecidas, particularmente porque involucran cuotas sindicales, patrimonio de los trabajadores, posibles conflictos de interés y decisiones relacionadas directamente con la defensa laboral.
Entre los nombres mencionados aparece Dolores Macedo, esposa del actual dirigente, quien habría promovido, durante años, una agencia de viajes entre trabajadores del instituto bajo el argumento de ofrecer mejores costos y esquemas de financiamiento; sin embargo, integrantes del sindicato cuestionan cuáles fueron los beneficios económicos generados por esa actividad, quiénes los recibieron y qué mecanismos de transparencia existieron.
Defensa laboral, bajo cuestionamiento
Otro frente de inconformidad se encuentra en la Secretaría de Relaciones Laborales, pues, de acuerdo con la información proporcionada, a principios de este año secretarios generales de las entidades y representantes de oficinas de apoyo recibieron un correo en el que se planteaba que, ante eventuales investigaciones de la Contraloría contra personal sindicalizado, se recurriera a un abogado particular y sus honorarios fueran cubiertos con cuotas sindicales.
La propuesta abrió cuestionamientos entre trabajadores que consideran que la defensa de los agremiados constituye precisamente una de las responsabilidades fundamentales del sindicato y, por tanto, exigen conocer por qué sería necesario contratar servicios externos y bajo qué criterios se utilizarían recursos de la organización.
A esta inconformidad se agrega la actuación sindical frente a los despidos registrados durante la administración del Infonavit encabezada por Octavio Romero Oropeza.
Sectores de la base consideran insuficiente la respuesta de Relaciones Laborales y cuestionan que, pese a ello, su actual titular pretenda reelegirse con el respaldo de la dirigencia.
Familia, recursos y permanencia
Las críticas alcanzan también a Marco Macedo, hermano político de Riva Palacio Pontones y actual secretario de Distribución de Recursos, quien busca permanecer en el cargo.
Su posición resulta particularmente sensible porque está vinculada con la administración del patrimonio sindical, las cuotas de los agremiados y los recursos derivados de acuerdos económicos alcanzados durante las revisiones contractuales.
Trabajadores demandan mayor claridad sobre estados financieros, contratación de servicios externos y utilización de recursos durante el actual proceso electoral.
Entre los señalamientos que circulan al interior del gremio también se encuentran viajes y la asistencia de funcionarios sindicales a encuentros del Mundial de Futbol en Estados Unidos, circunstancias que, por sí mismas, no acreditan irregularidades, pero que han alimentado exigencias para transparentar el origen de los recursos utilizados.
La pregunta de fondo es sencilla: ¿quién vigila el dinero de los trabajadores y qué posibilidades reales tiene la base para revisar, discutir y cuestionar su utilización?.
Conflictos que deben aclararse
Dentro de la planilla RUMBOS aparece además Laura Rocío Rosales, aspirante a la Secretaría de Profesionalización y Servicio Civil de Carrera, cuya trayectoria enfrenta cuestionamientos internos.
Uno de ellos apunta a un eventual conflicto de interés relacionado con su adscripción a la Gerencia de Crédito en Coahuila, vinculada con la revisión de notarías, mientras su hija, Gisela Padilla Rosales, trabajaría en una notaría de esa entidad, por lo que corresponde determinar institucionalmente si esa circunstancia debió declararse conforme a las disposiciones internas aplicables y si existió alguna intervención que pudiera comprometer la imparcialidad de sus funciones.
También existen señalamientos de trabajadores sobre supuestas omisiones de información en evaluaciones y concursos escalafonarios, acusaciones que si bien requieren pruebas y revisión formal, precisamente por tratarse de una candidata a un área relacionada con profesionalización, la exigencia de transparencia adquiere mayor relevancia.
Un liderazgo cada vez más cerrado
Por otro lado, Sergio Juárez, abogado del sindicato, constituye otro de los personajes más cuestionados, contra quien sus críticos le atribuyen estrategias de confrontación que habrían terminado perjudicando laboralmente a trabajadores involucrados en determinadas acciones de protesta.
Más allá de responsabilidades individuales que tendrían que documentarse, estos episodios alimentan una percepción preocupante entre sectores del SNTI: que las decisiones fundamentales se concentran alrededor de Riva Palacio Pontones y de un pequeño grupo que difícilmente contradice al dirigente.
La campaña sindical parece haber intensificado esa percepción, pues trabajadores aseguran que ahora existe una presencia mucho mayor de integrantes de la planilla RUMBOS, propaganda, comunicados y correos electrónicos, incluso desde áreas que durante años mantuvieron escaso contacto con la base.
El contraste inevitablemente genera preguntas: ¿por qué la comunicación se intensifica cuando llegan las elecciones?, ¿los recursos sindicales y las estructuras institucionales permanecen completamente separados de las actividades proselitistas?, ¿existen condiciones equitativas para las distintas expresiones que compiten?
La próxima elección del SNTI, por ello, debería trascender nombres y planillas; lo que está en juego es la credibilidad de una organización financiada por sus propios trabajadores.
Quien pretenda dirigirla deberá responder con documentos, estados financieros abiertos, reglas claras sobre conflictos de interés, transparencia sobre contrataciones, separación entre recursos sindicales y campañas, además de resultados concretos en la defensa laboral.
Porque, estarán de acuerdo en que, cuando familiares, colaboradores cercanos y operadores políticos permanecen durante años alrededor de los mismos espacios de decisión, la transparencia deja de ser una promesa de campaña y se convierte en una obligación urgente.
El SNTI enfrenta una elección, pero sobre todo enfrenta una crisis de confianza que solamente podrá resolverse abriendo aquello que durante demasiado tiempo, según denuncian integrantes de su propia base, ha permanecido bajo el control de unos cuantos.


