Las desigualdades de género siguen siendo una barrera para el ejercicio del derecho humano a la salud, al limitar las oportunidades, los recursos y la capacidad de decisión de las personas sobre su propio bienestar.
Esta situación, agravada por estereotipos y prejuicios, afecta de manera particular a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad, al dificultar su acceso a los servicios médicos y a una atención de calidad, señaló el especialista en Derechos Humanos, Cristian Alfredo Aguilar Peralta.
Durante la emisión, explicó que los roles y normas sociales de género pueden restringir la autonomía de las personas para decidir cuándo acudir a recibir atención médica. En determinados contextos, incluso, esta decisión puede depender de la aprobación de la pareja o del entorno familiar, lo que retrasa diagnósticos, posterga tratamientos y eleva el riesgo de complicaciones en la salud.
Aguilar Peralta indicó que los estereotipos de género también influyen en la manera en que las personas solicitan atención y en cómo el personal de salud interpreta sus síntomas y toma decisiones clínicas. En el caso de las mujeres, algunos padecimientos pueden ser minimizados o atribuidos de forma errónea a factores emocionales o psicológicos, lo que impide que sean atendidos con la seriedad y oportunidad necesarias.
Añadió que, con frecuencia, las mujeres asumen la mayor parte del trabajo de cuidado no remunerado dentro del hogar, como la atención de hijas e hijos, personas adultas mayores, enfermas o con discapacidad, además de las labores domésticas.
Esta carga reduce el tiempo y la energía disponibles para acudir a consultas, realizarse chequeos preventivos o dar seguimiento adecuado a tratamientos médicos, mientras que el estrés, el desgaste físico y emocional, así como la falta de reconocimiento social y económico de estas tareas, profundizan las desigualdades
Advirtió también que persisten obstáculos para el ejercicio de la libre determinación de las mujeres en decisiones relacionadas con su salud sexual y reproductiva, como el uso de métodos anticonceptivos o la posibilidad de decidir cuántas hijas o hijos desean tener.
Caso contrario en los hombres, señaló que diversos estereotipos vinculan la masculinidad con la fortaleza, la resistencia al dolor y la autosuficiencia, lo que puede llevarlos a evitar o postergar la búsqueda de atención médica, con consecuencias negativas para su salud.
Finalmente, subrayó que proteger el derecho humano a la salud exige que los sistemas sanitarios ofrezcan una atención basada en evidencia científica, libre de prejuicios de género y orientada a garantizar un trato equitativo, digno y adecuado para todas las personas.


