Dos drones ucranianos cayeron en el sureste de Finlandia cerca de la ciudad de Kouvola. El Ministerio de Defensa finlandés clasificó el hecho como una presunta violación territorial vinculada a los sistemas de interferencia electrónica de Rusia, sumando un nuevo incidente de aeronaves que cruzan el espacio aéreo de la OTAN.
Los radares militares detectaron múltiples objetos de baja altitud moviéndose lentamente sobre el Mar Báltico y el sureste del país. La Fuerza Aérea de Finlandia desplegó de inmediato un caza de reconocimiento F/A-18 Hornet que logró rastrear uno de los equipos aproximadamente a las 8:45 a.m. (hora local).
Los pilotos identificaron la unidad como un AN-196 Liutyi, un dron de ataque unidireccional de largo alcance desarrollado por Ucrania como contraparte del modelo ruso Shahed 136. Para evitar daños colaterales, el caza finlandés no abrió fuego contra el objetivo.
Un dron impactó al norte de Kouvola y otro al este. La policía acordonó las zonas para investigar los restos e informó que no se registraron heridos.
El Primer Ministro Petteri Orpo declaró a la cadena estatal Yle que los drones eran “probablemente ucranianos” y señaló a las tácticas rusas como responsables del desvío: “Rusia se involucra frecuentemente en interferencias electrónicas contra drones, lo que puede haber causado que los drones se desviaran de su curso hacia territorio finlandés”. Por su parte, el Ministro de Defensa, Antti Häkkänen, calificó la situación como “muy seria”.
El incidente en Finlandia cierra una semana crítica de incursiones a lo largo de la frontera oriental de la alianza atlántica. Las autoridades de defensa buscan detener estos cruces, ocurridos durante los asaltos ucranianos contra la infraestructura energética rusa de Ust-Luga.
Finlandia ya mantenía un nivel de alerta superior debido a los ataques ucranianos previos contra los puertos rusos ubicados del otro lado del Golfo de Finlandia, que incluso causaron mala calidad del aire en Carelia del Sur. Kouvola se encuentra a unos 50 kilómetros de la frontera con Rusia, lo que obliga ahora a los países bálticos a exigir a la OTAN una respuesta acelerada para blindar su espacio aéreo ante amenazas no tripuladas.


