Agosto de 2026 tendrá otro fenómeno astronómico para los amantes del cielo. Después del eclipse solar del 12 de agosto, la Luna será protagonista durante la noche del 27 de agosto y la madrugada del 28 de agosto con un eclipse lunar parcial que podrá observarse desde distintas regiones del planeta.
El evento permitirá ver cómo la sombra de la Tierra avanza sobre la superficie lunar hasta cubrir cerca del 93 por ciento del diámetro de la Luna en su punto máximo. Aunque popularmente se le relaciona con el término “Luna de Sangre”, el fenómeno corresponderá técnicamente a un eclipse lunar parcial.
A diferencia de los eclipses solares, este fenómeno podrá observarse directamente sin necesidad de utilizar filtros especiales para proteger la vista. La NASA señala que será visible desde zonas de América, Europa y África, mientras que en México las condiciones permitirán seguir sus principales etapas durante la noche.
Agosto de 2026 tendrá otro fenómeno astronómico para los amantes del cielo. Después del eclipse solar del 12 de agosto, la Luna será protagonista durante la noche del 27 de agosto y la madrugada del 28 de agosto con un eclipse lunar parcial que podrá observarse desde distintas regiones del planeta.
19:23 horas del 27 de agosto: inicio de la fase penumbral.
20:33 horas: comienza la fase parcial.
22:12 horas: punto máximo del eclipse.
23:51 horas: termina la fase parcial.
1:01 horas del 28 de agosto: finaliza el fenómeno.
El momento más esperado será a las 22:12 horas, cuando la sombra terrestre cubra aproximadamente el 93 por ciento del diámetro lunar y la Luna alcance la mayor parte del eclipse.
El fenómeno podrá observarse desde América, Europa, África y parte de Asia occidental. En México, la Luna permanecerá visible durante las etapas principales del eclipse si las condiciones meteorológicas son favorables.
Aunque el término “Luna de Sangre” es utilizado con frecuencia para describir los eclipses lunares, en esta ocasión se trata de un eclipse parcial. La mejor hora para observar el fenómeno será durante el máximo del eclipse, a las 22:12 horas del jueves 27 de agosto en Ciudad de México.
Durante esa etapa, la parte de la Luna cubierta por la sombra de la Tierra podrá adquirir tonos rojizos o anaranjados. Sin embargo, al no quedar completamente dentro de la sombra terrestre, no toda la superficie lunar cambiará de color.
La tonalidad rojiza ocurre porque la luz del Sol atraviesa la atmósfera terrestre antes de llegar a la Luna. En ese proceso, los tonos azules se dispersan con mayor facilidad, mientras que las longitudes de onda rojas y anaranjadas logran atravesar la atmósfera e iluminar la superficie lunar.
Por esta razón, el fenómeno puede presentar una apariencia diferente dependiendo de las condiciones atmosféricas y del lugar desde donde sea observado.
Una de las ventajas de los eclipses lunares es que pueden observarse a simple vista sin protección ocular especial. No es necesario utilizar lentes especiales ni filtros para disfrutar del avance de la sombra sobre la Luna.
Para tener una mejor experiencia, se recomienda buscar un lugar con poca contaminación lumínica, una vista despejada hacia el cielo y evitar zonas donde edificios, árboles u otros obstáculos bloqueen la visibilidad.
Los binoculares pueden ayudar a observar con mayor detalle la superficie lunar y distinguir cómo la sombra terrestre avanza sobre cráteres y otras zonas del satélite.
Además, no será necesario esperar únicamente al momento máximo. Seguir el eclipse desde el inicio de la fase parcial permitirá observar cómo la sombra de la Tierra cubre progresivamente la Luna y después comienza a retirarse durante la madrugada del 28 de agosto.


