El encuentro entre Santos y Puebla en el Territorio Santos Modelo no solo fue un duelo de sotaneros, sino que se convirtió en el escenario de un incidente que ha dado mucho de qué hablar.
Al minuto 60, Edgar Guerra, delantero de la Franja, fue sustituido y, en un momento de frustración, empujó al cuarto árbitro -Fernando Alexander Cruz Garatachea-. Este acto le valió una expulsión inmediata y una sanción que lo dejará fuera por el resto del torneo.
La reacción de Guerra no solo sorprendió a los presentes, sino que también encendió las alarmas en la Comisión Disciplinaria, que no tardó en anunciar un castigo ejemplar.
El colombiano deberá cumplir con una suspensión de cinco partidos, además de enfrentar una multa económica que podría alcanzar los 58 mil pesos. Esta decisión busca enviar un mensaje claro sobre el respeto hacia el cuerpo arbitral en la Liga MX.
El incidente ocurrió cuando Guerra, al ser sustituido, tuvo un primer roce con el árbitro. Sin embargo, lo que parecía un simple malentendido escaló rápidamente cuando el jugador regresó para empujarlo nuevamente. Este acto fue considerado una agresión directa, lo que llevó a la expulsión del colombiano y a la posterior sanción. La banca del Puebla intentó calmar al jugador, pero su frustración era evidente.
Edgar Guerra se encuentra a préstamo con el Puebla, ya que su carta pertenece al León. Con la suspensión, su regreso a las canchas se postergará hasta el Apertura 2026, ya que las posibilidades de que la Franja alcance la Liguilla son mínimas con solo 12 puntos en 12 jornadas. Este incidente podría afectar su futuro en el club y su relación con el equipo dueño de su carta.
El caso de Guerra es un recordatorio de la importancia del autocontrol en el fútbol profesional. Las emociones pueden jugar una mala pasada, pero las consecuencias son reales y afectan tanto al jugador como al equipo. La Liga MX busca mantener la integridad del juego y este tipo de sanciones son un paso hacia ese objetivo.


