En México, el acceso de niñas, niños y adolescentes a redes sociales se ha convertido en un tema central del debate legislativo, con propuestas en Ciudad de México, Estado de México y Nuevo León que buscan imponer restricciones y controles más estrictos, todo, ante el crecimiento de riesgos como el ciberacoso, el grooming y la exposición a contenidos nocivos.
Lo que hace algunas décadas parecía impensable, hoy forma parte de la vida cotidiana, una red global que conecta de manera instantánea, pero que también ha abierto la puerta a nuevas problemáticas, especialmente para las infancias, quienes enfrentan entornos digitales sin filtros suficientes ni supervisión constante.
En Ciudad de México, el diputado del PAN, Ernesto Sánchez, propuso prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años, la iniciativa contempla reformas a la Ley Federal de Protección al Consumidor y a la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, con el objetivo de reducir riesgos digitales y obligar a padres y tutores a asumir un papel activo en la creación, supervisión y cancelación de cuentas.
El legislador subrayó que este tipo de medidas ya han sido aplicadas en países como Australia, Francia y Brasil, donde se han implementado controles similares para proteger a menores de edad en el entorno digital.
Por su parte, en el Estado de México, el diputado del PRI, Mariano Camacho, planteó una propuesta más estricta, prohibir completamente el uso de redes sociales a menores de 12 años, mientras que adolescentes de entre 12 y 14 años solo podrían acceder con acompañamiento de padres o tutores, la iniciativa también contempla una reforma constitucional y la creación de una ley reglamentaria que adapte el acceso a tecnologías según la edad y nivel de madurez.
En Nuevo León, el legislador de Morena, Tomás Montoya Díaz, propuso condicionar el acceso a redes sociales para menores de 15 años, mediante control parental obligatorio, gratuito y verificable, además de autorización expresa de quienes ejerzan la patria potestad.
Estas propuestas reflejan una preocupación creciente sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental, la seguridad y el desarrollo de las infancias, abriendo un debate que enfrenta la protección de menores con el derecho al acceso a la información y la libertad digital.


