Por Mireya Álvarez
Con motivo de la celebración del Día de las Madres, el Estado de México se consolida como la principal potencia florícola del país al encabezar la producción nacional de especies como rosas, crisantemos, gladiolas, claveles, gerberas y lilis, variedades que representan cerca del 85 por ciento de las flores comercializadas en esta temporada.
La entidad mexiquense destina más de dos mil hectáreas al cultivo de estas especies ornamentales, cuya demanda incrementa considerablemente durante mayo, y entre las flores con mayor volumen de producción destaca el crisantemo, que concentra alrededor del 35 por ciento del total estatal, con una superficie sembrada cercana a las 776 hectáreas y una comercialización superior a los 10 millones de gruesas.
La rosa ocupa el segundo lugar en importancia dentro del sector florícola mexiquense, al aportar el 19 por ciento de la producción total. Para este cultivo se utilizan aproximadamente 430 hectáreas, alcanzando ventas superiores a los siete millones de gruesas.
En el caso de las gladiolas, se destinan 367 hectáreas de cultivo, equivalentes al 16 por ciento del mercado estatal. El clavel también mantiene una presencia relevante con el 10 por ciento de la producción y una extensión de 220 hectáreas.
Por su parte, las lilis y las gerberas representan el tres y dos por ciento de la producción, respectivamente, con superficies de 64 y 45 hectáreas sembradas.
Además de estas variedades, en el Estado de México se producen otras especies que colocan a la entidad entre las más importantes del país en materia ornamental. En total son 22 tipos de flores las que destacan a nivel nacional, entre ellas girasol, astromelia, nube, alhelí, hortensia, geranio y ave del paraíso.
Los municipios con mayor actividad florícola son Villa Guerrero y Tenancingo, reconocidos por su producción de flor de corte, mientras que Atlacomulco y Texcoco sobresalen en el cultivo de flores en maceta.


