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Edomex mantiene primer lugar nacional en asaltos a transportistas

Por Martha Romero

El Estado de México continúa como la entidad con mayor incidencia de asaltos al transporte de carga en el país, pese a que durante 2026 se ha observado una reducción general en este delito, disminución que todavía no ha sido suficiente para sacar a la entidad de los primeros lugares nacionales ni para eliminar los corredores carreteros considerados de mayor riesgo.

Representantes de la Cámara Na-cional del Autotransporte de Carga han advertido que la zona centro del país concentra una parte importante de los ataques contra operadores, con el Estado de México a la cabeza, seguido de Pue-bla, Guanajuato y Veracruz, entidades que forman parte de corredores industriales, comerciales y logísticos con intenso movimiento de mercancías.

La situación mantiene en alerta a empresas transportistas y operadores, principalmente porque el problema no se limita a autopistas federales, sino que también se ha desplazado hacia vialidades estatales, accesos metropolitanos, libramientos, zonas industriales y puntos donde las unidades disminuyen la velocidad para ingresar a centros de distribución.

El centro del país concentra el mayor riesgo

Durante 2026, el Estado de México se ha mantenido entre las entidades con mayor número de robos al transporte de carga, posición relacionada con la gran cantidad de unidades que diariamente atraviesan territorio mexiquense rumbo a la Ciudad de México, Puebla, Querétaro, Hidalgo, Michoacán y otras regiones.

A ello se suma la presencia de parques industriales, centros logísticos, bodegas y corredores comerciales que convierten a la entidad en una de las zonas con mayor movimiento de mercancías.

Ese dinamismo económico también representa una oportunidad para las bandas dedicadas al robo de carga, que buscan unidades con productos de alta demanda y fácil colocación en mercados clandestinos.

Entre las mercancías más robadas se encuentran alimentos, bebidas, autopartes, combustibles y productos de consumo masivo.

Transportistas han señalado que, aunque la incidencia muestra una baja respecto de años anteriores, los grupos delictivos han modificado rutas, horarios y puntos de operación para evadir los dispositivos de vigilancia.

El delito se desplaza hacia vialidades secundarias

Uno de los principales problemas es que la reducción de asaltos en algunas carreteras federales no necesariamente significa que el delito haya desaparecido.

En distintos puntos, los ataques se han desplazado hacia carreteras estatales y vialidades secundarias donde la presencia policial es menor y las unidades de carga quedan más expuestas.

Los accesos y salidas del Valle de México se mantienen como puntos de especial atención debido a que los camiones reducen velocidad, enfrentan congestionamientos o esperan horarios para ingresar a parques industriales, patios de maniobra y centros de distribución.

Corredores como la México-Puebla, el Arco Norte, el Circuito Exterior Mexiquense y diferentes vialidades que conectan municipios industriales del norte y oriente del Estado de México continúan bajo vigilancia especial.

A esto se suman rutas hacia Cuautitlán, Tultitlán, Tepotzotlán, Ecatepec, Texcoco, Chalco y municipios del corredor Toluca-Lerma.

Para el sector transportista, el riesgo aumenta precisamente en los tramos de enlace entre autopistas y calles locales, porque es ahí donde la velocidad baja y la capacidad de reacción suele ser menor.

Mayor vigilancia, pero persiste la violencia

El sector transportista ha reconocido que durante el último año se ha incrementado la presencia de la Guardia Nacional en distintos tramos carreteros, lo que ha permitido reducir algunos atracos y reforzar la vigilancia preventiva.

Los patrullajes y puntos de inspección han obligado a las bandas delictivas a modificar sus zonas de operación, pero el problema persiste y todavía existe preocupación por la violencia utilizada durante algunos ataques.

En distintos casos, los operadores han sido amagados con armas de fuego, privados de la libertad durante varias horas o abandonados después del robo de la unidad.

También se han documentado ho-micidios de conductores durante atracos, lo que ha convertido la inseguridad carretera en uno de los principales problemas del sector.

Los empresarios del transporte insisten en que no basta con reaccionar después de los robos, sino que se requiere fortalecer las tareas de inteligencia, identificar patrones de operación y mejorar la coordinación entre autoridades federales, estatales y municipales.

Empresas refuerzan tecnología para proteger unidades

Ante este escenario, las compañías transportistas han incrementado el uso de sistemas de rastreo satelital, cámaras de videovigilancia, botones de emergencia, bloqueo remoto de motores y equipos para detectar inhibidores de señal.

Algunas empresas también han modificado horarios de circulación y establecido centros de monitoreo permanente para seguir en tiempo real el desplazamiento de sus unidades.

El objetivo es reducir el tiempo de reacción cuando un vehículo se desvía de su ruta, pierde comunicación o permanece detenido en un punto considerado de riesgo.

En varios casos, estos sistemas han permitido recuperar camiones y mercancías, aunque el sector reconoce que los grupos delictivos también han desarrollado métodos pa-ra neutralizar los dispositivos de localización.

El costo de proteger una unidad se ha convertido en una carga adicional para las empresas, particularmente para pequeños transportistas que no siempre cuentan con recursos para invertir en equipos especializados.

Municipios industriales siguen bajo presión

Cuautitlán Izcalli, Tultitlán, Tepotzotlán y otros municipios del corredor México-Querétaro concentran almacenes, terminales logísticas y empresas de distribución, por lo que permanecen como zonas de atención para las autoridades.

En el Valle de Toluca, las conexiones con la carretera México-Toluca, la autopista a Atlacomulco y los accesos hacia Lerma y Ocoyoacac representan también puntos sensibles.

La movilidad constante de mercancías hace que cualquier disminución en la vigilancia pueda ser aprovechada por organizaciones que conocen horarios, rutas y tipos de carga transportada.

La disminución de asaltos registrada durante el último año representa una señal favorable para el sector, pero no significa que el problema esté resuelto.

El Estado de México continúa encabezando los registros nacionales y su posición estratégica en la red carretera del centro del país lo mantiene como un objetivo permanente para las organizaciones dedicadas al robo de mercancías.

Para el sector transportista, la solución no depende únicamente de aumentar patrullajes, sino también de mejorar la inteligencia, la coordinación entre corporaciones y la capacidad de reacción inmediata.

Mientras el Estado de México mantenga su posición como uno de los principales centros logísticos y comerciales del país, la seguridad del transporte de carga seguirá siendo un desafío para autoridades, empresarios y miles de operadores que diariamente recorren las carreteras mexiquenses.

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