JUSTICIA

En Edoméx, Gran Canal, cementerio invisible

* La acumulación de desechos en el Gran Canal se ha convertido en un obstáculo para la búsqueda de personas desaparecidas y en un espacio donde cuerpos y restos humanos permanecen ocultos durante largos periodos……

Por Mary González

La contaminación que durante años ha invadido el Gran Canal del Estado de México dejó de ser únicamente un problema ambiental para convertirse en una de las mayores barreras en la búsqueda de personas desaparecidas, las toneladas de basura acumuladas modifican el cauce del agua, forman enormes capas de residuos y crean espacios donde cuerpos y restos humanos pueden permanecer ocultos durante semanas, meses o incluso años, dificultando su localización retrasando el acceso de las familias a la verdad.

Las recientes jornadas de búsqueda evidenciaron una realidad que durante mucho tiempo permaneció prácticamente oculta, conforme una draga removía muebles, llantas, plásticos, electrodomésticos, autopartes y toda clase de desperdicios acumulados en el canal, comenzaron a aparecer restos humanos que habían permanecido atrapados entre los de-sechos, revelando que la contaminación también ha servido como una especie de escondite involuntario para víctimas de desaparición.

Cinco hallazgos en medio de toneladas de desechos

Las labores realizadas en distintos puntos del Gran Canal permitieron recuperar cinco cuerpos y restos humanos en diferentes momentos, primero fue localizado el cuerpo de una mujer, posteriormente apareció un adulto mayor reportado como desaparecido, más adelante fue recuperado el cadáver de un hombre atrapado entre la basura, después se localizaron un cráneo con restos óseos y finalmente el torso de otra persona.

Cada uno de estos hallazgos obligó a detener temporalmente las labores para permitir el trabajo pericial y los procedimientos de identificación co-rrespondientes, mientras las familias continuaban esperando respuestas sobre el paradero de sus seres queridos.
La magnitud de los descubrimientos confirmó que el problema rebasa un caso particular y exhibe la posibilidad de que existan más víctimas ocultas bajo los enormes montículos de residuos que cubren amplios tramos del canal.

Un escenario de abandono institucional

Quienes participan constantemente en estas jornadas describen un entorno marcado por la falta de mantenimiento, la escasa vigilancia y la ausencia de iluminación, condiciones que convierten largos recorridos del sistema hidráulico en espacios prácticamente abandonados.

A ello se suma la acumulación permanente de basura que modifica el flujo del agua y dificulta cualquier intento de búsqueda, provocando que cuerpos o fragmentos humanos permanezcan atorados entre ramas, llantas, muebles o montañas de desperdicios, reduciendo considerablemente las posibilidades de localización inmediata.

La degradación del canal también representa un riesgo para quienes realizan las búsquedas, quienes deben ingresar a zonas altamente contaminadas, con aguas residuales, fauna nociva y condiciones que ponen en peligro su salud e integridad física.

Más que un problema ambiental

La situación ha dejado en evidencia que el deterioro del Gran Canal ya no puede analizarse únicamente desde una perspectiva ecológica o sanitaria, la presencia constante de residuos sólidos se ha convertido también en un problema de procuración de justicia y de derechos humanos.

Cada cuerpo localizado entre la basura refleja la necesidad de incorporar estos espacios dentro de las estrategias permanentes para la búsqueda de personas desaparecidas, al mismo nivel que predios abandonados, barrancas, minas o posibles fosas clandestinas.

El saneamiento del sistema hidráulico, la vigilancia permanente y el mantenimiento continuo aparecen ahora como acciones indispensables no solo para proteger el medio ambiente, sino también para evitar que la basura siga ocultando evidencia fundamental para la identificación de personas desaparecidas.

Mientras continúan las labores de búsqueda, el Gran Canal sigue mostrando una realidad dolorosa, bajo las enormes capas de desechos no solo se acumula contaminación, también permanecen historias sin resolver, familias que esperan respuestas y una deuda institucional que exige acciones permanentes para impedir que la basura continúe ocultando la verdad y retrasando el acceso a la justicia de cientos de víctimas en el Estado de México.

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