Violentas protestas protagonizadas por estudiantes de secundaria se han extendido por Francia y han derivado en bloqueos de centros educativos, actos de vandalismo, incendios y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, según informa BMF.
Los alumnos denuncian problemas relacionados con el sistema educativo, mientras las movilizaciones coinciden con una huelga nacional del sector público contra el proyecto presupuestario del Gobierno. El movimiento, que comenzó la semana pasada en la región de Île-de-France, en los alrededores de París, ya se ha extendido por cientos de escuelas de todo el país, provocando el cierre de más de 160 instituciones educativas.
En algunos casos, los estudiantes han bloqueado las entradas utilizando objetos como bicicletas eléctricas, mientras que en otros se han tornado violentas, con reportes de lanzamientos de proyectiles, fuegos artificiales y contenedores de basura incendiados.
Entre las ciudades más afectadas se encuentran París, Burdeos, Lyon y Lille. En ciudades como Marsella y el departamento de Bajo Rin se ha suspendido el transporte público debido a actos de violencia contra los conductores.
Para el miércoles, las fuerzas de seguridad habían reportado la detención de más de 600 personas. Desde el comienzo de los disturbios la semana pasada, 119 estudiantes y miembros del personal educativo han sufrido lesiones, según el ministro de Educación, Édouard Geffray. Ese mismo día, las protestas afectaron a 356 escuelas.
También se han registrado incidentes contra las fuerzas de seguridad. Según los informes citados, algunos estudiantes lanzaron fuegos artificiales y prendieron fuego contra policías, quienes resultaron heridos en conjunto con varios gendarmes en los enfrentamientos. En Marsella, además, personal de la escuela secundaria Victor-Hugo, incluido el director y su adjunto, habría sido rociados con gasolina.
En redes sociales se difundieron imágenes de distintos episodios de violencia, entre ellas las de un bombero que quedó envuelto en llamas durante unos segundos después de que un aerosol explotara frente a él.
Detrás de los disturbios hay una serie de reivindicaciones relacionadas con las condiciones educativas. Según un sindicato de estudiantes de secundaria, los manifestantes denuncian la falta de profesores y personal, así como el deterioro de los centros, aulas infestadas de ratas, la saturación de los salones de clase y los horarios.
Los alumnos también cuestionan el funcionamiento de la plataforma estatal que deben utilizar para solicitar su admisión a programas de educación superior, incluidas plazas universitarias, y que consideran opaca e impersonal.
El sindicato sostiene que los estudiantes decidieron bloquear sus centros después de que las autoridades no atendieran sus peticiones. Caroline Cheve, secretaria general de la Federación Sindical de Educación (FSU), afirmó que alumnos y profesores comparten buena parte de las mismas preocupaciones. Según explicó, ambos grupos afrontan aulas superpobladas y falta de docentes, una situación que, a su juicio, alimenta el descontento.
Las protestas estudiantiles se producen además en paralelo a una huelga nacional del sector público contra el presupuesto propuesto por el Gobierno francés. El plan contempla recortes y medidas de ahorro por 54.000 millones de euros (60.900 millones de dólares). Entre las propuestas figura también la congelación de los salarios base de los empleados estatales durante 2027, con un ahorro previsto de unos 2.000 millones de euros (2.270 millones de dólares).
Los sindicatos sostienen que la medida salarial supondría la cuarta congelación anual consecutiva y, por ello, docentes, bomberos y otros trabajadores públicos se sumaron a las movilizaciones estudiantiles del martes.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, encabezó una reunión de emergencia el jueves en la que solicitó a los miembros de su gabinete suspender cualquier viaje programado para los próximos días, debido a las protestas y bloqueos, con el objetivo de permitir que los prefectos y las autoridades locales se concentren plenamente en gestionar la situación.


