* El colectivo Seamos su Voz CDMX exige un alto a la violencia contra las mujeres, así como respeto a las prácticas ancestrales y comunitarias……
Por Martha Romero
Tras los hechos ocurridos el pasado 4 de mayo de 2026 en el municipio de Temoaya, donde Rebeca Ramírez y Guadalupe Guerra fueron agredidas por pobladores de la comunidad al visitar un manantial de la localidad, el colectivo Seamos su Voz CDMX exigió justicia para ambas mujeres, así como respeto y protección para la perrita Xala.
En un comunicado aseveraron que la desinformación, el miedo y la intolerancia desataron la violencia, además de que no fue justo lo que le hicieron a ambas mujeres, donde Xala estuvo presente en las agresiones, perrita que ladró y lloró de estrés por no poder hacer nada para ayudarlas.
Recordó que el lunes 4 de mayo, Rebeca acudió junto con su amiga Guadalupe a un espacio cercano al manantial “El tepozán” en Temoaya con el propósito de realizar un rezo de petición de lluvia, práctica vinculada a tradiciones de la mexicanidad en esta temporada de cosecha agrícola.
Durante su estancia, se generó un malentendido con personas de la comunidad, quienes observaron que la perrita de Rebeca, de nombre Xala, parte de su familia desde hace 5 años, se encontraba acostada en un charco cercano al manantial, situación que fue interpretada erróneamente como un intento de contaminar el agua o realizar algún acto de sacrificio, lo cual es completamente falso.
Resaltó que a partir de esta confusión, ambas mujeres fueron víctimas de agresiones físicas y verbales, incluyendo acusaciones infundadas de “brujería” y “ritos satánicos”. Posteriormente, fueron trasladadas al Ministerio Público para rendir declaración en torno a supuestos hechos de contaminación del agua y donde fueron agredidas por los pobladores.
Ante estos hechos, cuestionó a las autoridades del municipio de Temoaya porqué permitió que los pobladores actuaran con violencia en contra de ellas, no garantizó su integridad física y su resguardo durante el proceso, además de que no se les brindó la oportunidad de explicar de manera segura los motivos de su presencia en el lugar.
Tras exigir justicia para Rebeca Ramírez y Guadalupe Guerra, así como la reparación de los daños que les ocasionaron, el colectivo se pronunció en contra de cualquier forma de violencia, criminalización y estigmatización hacia las mujeres, así como de la desinformación que pone en riesgo su integridad.
“No hubo sacrificios. No hubo contaminación. Hubo violencia, misoginia y desinformación. Exigimos justicia para Rebeca y Guadalupe. Respeto y protección para Xala”, reiteró.
De acuerdo con el colectivo, Rebeca Ramírez es médica veterinaria de profesión. Ha residido en Toluca durante más de 13 años y conoce ampliamente los municipios aledaños, por lo que no se trata de una persona ajena ni desconocedora de los usos y costumbres de la región.
Es hija de padres de origen otomí, vinculados históricamente con el municipio de Temoaya, además de que ha colaborado en proyectos educativos y productivos en comunidades indígenas y rurales, tanto en el Estado de México como en Oaxaca.
Además, es danzante mexica y participa activamente en la preservación y difusión de prácticas culturales ancestrales. Su trabajo también se centra en el acompañamiento a mujeres a través de procesos comunitarios, donde la siembra y el trabajo colectivo representan una vía de autonomía económica y fortalecimiento social en sus comunidades.


