CULTURA

Fotos del México antiguo que parecen de otro mundo

Mucho antes de la llegada de los españoles, distintas civilizaciones levantaron en México ciudades, templos y monumentos capaces de sorprender incluso hoy. Vistos desde ciertos ángulos, algunos de estos lugares parecen escenarios de ciencia ficción, aunque son completamente reales y forman parte del patrimonio arqueológico del país.

La Pirámide del Sol de Teotihuacán, Estado de México, alcanza aproximadamente 65 metros de altura y tiene una base cercana a los 225 metros por lado. Su tamaño es tan monumental que, vista desde el aire, parece una montaña artificial colocada en mitad del valle. Visita Teotihuacán
Lo más intrigante es que debajo existe un túnel de más de 100 metros que conduce hacia una cámara subterránea, posiblemente relacionada con ideas de origen mítico.

En Campeche, enormes estructuras mayas sobresalen por encima de una extensión prácticamente interminable de vegetación.

La Estructura II de Calakmul llegó a medir alrededor de 60 metros de altura y fue uno de los edificios principales de esta poderosa ciudad maya. Vista desde arriba, parece una construcción abandonada en medio de un mundo cubierto completamente por la naturaleza.

En pleno territorio de Chiapas se encuentran algunos de los murales mejor conservados del mundo maya.

Las paredes muestran guerreros, músicos, nobles y ceremonias con una cantidad extraordinaria de personajes y colores. Fueron realizados alrededor del siglo VIII y permiten observar escenas de la vida maya con un nivel de detalle que parece imposible después de más de mil años.

El edificio más famoso de El Tajín, Veracruz, está cubierto por pequeñas cavidades perfectamente distribuidas.

La estructura posee 365 nichos, número que ha llevado a algunos especialistas a relacionarla simbólicamente con el calendario solar. Sus siete niveles y su diseño geométrico hacen que desde ciertos ángulos parezca una construcción creada digitalmente.

Los zapotecos modificaron la parte superior de una montaña en Oaxaca para levantar una de las ciudades más impresionantes de Mesoamérica.

Sus plazas, plataformas, tumbas y edificios monumentales se distribuyen sobre una enorme superficie elevada que domina los Valles Centrales. Entre sus construcciones se encuentran El Observatorio y los famosos monumentos conocidos como Los Danzantes.

Desde el aire, Monte Albán puede parecer una base gigantesca levantada en lo alto de una montaña.

Dentro de Chichén Itzá se encuentra El Caracol, un edificio circular colocado sobre una gran plataforma rectangular.

Su forma resulta especialmente llamativa porque es muy distinta a las pirámides escalonadas que solemos asociar con las ciudades mayas. La orientación de diferentes elementos del edificio ha sido estudiada por su posible relación con observaciones astronómicas.

A primera vista parece una torre perteneciente a un mundo completamente diferente.

En Quintana Roo se conserva un templo maya decorado con enormes rostros de estuco.

Los llamados mascarones de Kohunlich alcanzan varios metros de altura y aparecen colocados a ambos lados de una escalinata. Algunos todavía conservan restos de pigmentos que permiten imaginar cómo debieron verse cuando estaban completamente pintados.

Por su tamaño y expresión, las figuras parecen enormes seres emergiendo directamente de la arquitectura.

La Gran Pirámide de Cholula es tan grande que terminó pareciendo una montaña a simple vista, muchas personas podrían confundirla con una colina natural coronada por una iglesia.

Debajo se encuentra la Gran Pirámide de Cholula, Puebla, una estructura formada por sucesivas ampliaciones realizadas durante siglos. Su enorme volumen la convierte en una de las mayores pirámides conocidas por volumen.

La vegetación terminó cubriendo buena parte del monumento, creando una imagen extraña: una construcción prehispánica gigantesca escondida debajo de una montaña aparentemente natural.

Becán, en Campeche, presenta una característica poco común entre las ciudades mayas: su núcleo monumental estaba rodeado por un gran foso.

Dentro aparecen estructuras con enormes torres, escalinatas y fachadas que parecen diseñadas para hacer que los edificios fueran todavía más altos.

Vista desde algunos puntos, la antigua ciudad tiene una apariencia casi fantástica, como una fortaleza perdida dentro de la selva.

La Pirámide del Adivino es probablemente una de las construcciones más reconocibles del mundo maya debido a su peculiar forma ovalada.

A su alrededor aparecen edificios cubiertos por miles de pequeñas piezas de piedra tallada que forman mosaicos geométricos y representaciones de Chaac, dios maya de la lluvia.

Cuando se observa el conjunto completo, resulta difícil imaginar que semejante precisión arquitectónica fue conseguida hace más de mil años utilizando herramientas y técnicas completamente diferentes a las modernas.

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