CULTURA

Hay elementos para sustentar que la Virgen de Guadalupe apareció en Cuautitlán y no en Ecatepec

En Cuautitlán se preparan ya para la celebración de los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, por lo que la Diócesis de Cuautitlán con integrantes de las distintas pastorales, señalan que continúan reuniendo más testimonios y evidencias con las que comprueban que aquí ocurrió la Quinta de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el paraje de El Cerrito.

El párroco Alejandro Torres López al informar da la realización de la XIX reunión de Dimensión de Encuentros Vocacionales y Laicanos, añadió que de ninguna manera se trata de confrontarse con sus compañeros de Ecatepec, pero «en Cuautitlán contamos con testimonios vivos, de descendientes de San Juan Diego que se han pasado la narrativa del hecho generación tras generación, como son los casos de las familias Guillón y Fragoso, de Santa María Calyacac, explicó el padre Alejandro Torres López responsable diocesano de próximo encuentro a realizarse los días 14, 15 y 16 de octubre en ese lugar, y dónde esperan la participación de unas 70 Diócesis de todo el país.

El clérigo de la Diócesis de Cuautitlán Alejandro Torres destacó en compañía del arquitecto Fernando Rodríguez, que una vez que se aporten los elementos de que la Quinta Aparición de la Virgen de Guadalupe ocurrió en Cuautitlán y no en Ecatepec, en ocasión a los 500 años de estos sucesos ocurridos en 1531, es cuando se hará justicia a San Juan Diego.

Explicó que en este lugar se tienen las casas de Juan Bernardino y San Juan Diego, cuyos restos de conservan con una evidencia más de del sitio donde la madre de Dios estuvo presente, «de hecho aquí ocurrió el primer milagro de la Virgen María al sanar al tío de San Juan Diego quien por una grave enfermedad estaba a punto de fallecer. Se trata del primer acto de sanación de nuestra madre sobre un ser humano», dijo el sacerdote este día en la catedral del Santo originario de Cuautitlán.

Añadió que de ninguna manera se trata de confrontar a los vecinos de Tulpetlac en Ecatepec, pero en este lugar de Cuautitlán se tienen los indicios de la presencia de San Juan Diego, de su tío, de la actividad a la que se dedicaban que es la alfarería y los testimonios vivos de familias nativas de Cuautitlán que a través de generaciones han transmitido el milagro que hizo la Virgen con el enfermo.

El padre refirió que por algo fue elegida la catedral de Cuautitlán para la celebración del la XIX reunión de Dimensión de Encuentros Vocacionales y Laicanos del 14 al 16 de octubre próximos, donde esperan la participación de representantes de unas 70 Diócesis del país.

Recordó que de hecho el Papa Juan Pablo II pretendía realizar la canonización de San Juan Diego en esta iglesia de Cuautitlán, pero por razones de espacio se decidió que fuera en la ciudad de México, «el santo Papa sobrevoló Cuautitlán y así conoció desde el aire la capilla primera que se hizo en honor al santo donde se realizó la Quinta Aparición de la Virgen.

Explicó que en su momento habrán de continuar aportando elementos probatorios, «incluso demostrando con la ciencia la edad de las construcciones que aún se conservan y que datan desde el siglo XVI, que antropólogos del INAH verificaron con pruebas reales y palpables, visibles físicamente en la actualidad», refirió.

A su vez arquitecto Fernando Rodríguez, quien coadyuvo en la edificación de la catedral de San Juan Diego en El Cerito Cuautitlán, explicó los procedimientos de la excavación añadiendo que fue abajo de la pequeña capilla donde encontraron los restos de las construcciones que servían de morada a San Juan Diego y su tío, «en el lugar se construyó la primer capilla dedicada a la virgen en 1800 a petición de las hermanas Revueltas, pero por los problemas sociales se terminó 10 años después, pero se comenzó a ocupar hasta 1917.

En el museo de la catedral que se ubica en el sótano, el arquitecto explicó que en las excavaciones para las construcciones que se hicieron encontraron unos 360 vestigios arqueológicos, entre ellos herramientas para la fabricación de alfarería, que al parecer era la actividad a la que se dedicaba el Santo San Juan Diego.

«Encontramos primero los restos de quien según las evidencia era la casa de Bernardino, y luego los restos de la casa de San Juan Diego, que aquí se conservan en forma de cimientos de adobes, hemos tratado de protegerlos con vitrinas para evitar su deterioro», explicó el arquitecto.

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