* En José María Oviedo número 101, colonia Francisco Murguía “El Ranchito”, existe una casa que va mucho más allá de ofrecer techo y alimento, Hogares Providencia Toluca, I.A.P. se ha convertido en un verdadero hogar para niñas y adolescentes que, por distintas circunstancias, tuvieron que ser separadas de su entorno familiar y encontraron aquí una nueva oportunidad para crecer con dignidad, educación, cuidados y afecto……
Por Karina Rocha
PARTE I
Hay lugares que se conocen por sus instalaciones y otros que terminan recordándose por la forma en que hacen sentir a quienes los habitan, Hogares Providencia Toluca pertenece a los segundos, porque detrás de sus paredes, dormitorios, aulas y espacios comunes existe un esfuerzo cotidiano para demostrar que una Casa Hogar puede ser también un espacio digno, ordenado, cálido y lleno de oportunidades.
Actualmente, al frente de esta institución se encuentra Antonio Escudero, quien públicamente se identifica como presidente de Hogares Providencia Toluca, I.A.P., y cuya labor se ha convertido en parte importante de una nueva etapa para la institución.
Conocido cercanamente como Toño Escudero, ha asumido con entusiasmo y energía una responsabilidad que rebasa cualquier tarea administrativa, porque dirigir una institución de esta naturaleza significa acompañar historias complejas, administrar recursos escasos, buscar apoyos y, sobre todo, mantener como prioridad permanente el bienestar de niñas y adolescentes en condición de vulnerabilidad.
La institución se encuentra oficialmente certificada dentro del rubro de atención a niñas, niños y adolescentes y su domicilio registrado es José María Oviedo número 101, colonia El Ranchito, Toluca, dato que coincide con las instalaciones que actualmente ocupa.
Un hogar pensado para ellas
Al ingresar a Hogares Providencia Toluca, la impresión dista mucho de la idea fría que algunas personas podrían tener de una Casa Hogar, las instalaciones son amplias, limpias y funcionales, con espacios concebidos para que las niñas puedan desarrollar una vida lo más cercana posible a la de cualquier familia.
El dormitorio es espacioso y cada una cuenta con cama individual, existen además una terraza, sala de televisión, sala de estudio, una pequeña biblioteca, consultorio, una cocina amplia y un comedor donde las actividades cotidianas terminan convirtiéndose también en momentos de convivencia.
Pero quizá la diferencia más importante no está en los muebles ni en los espacios físicos, sino en la intención que existe detrás de ellos, que ninguna niña tenga la percepción de haber llegado a un lugar de abandono, sino a una casa en donde puede volver a comenzar.
Las menores que llegan a la institución son canalizadas por las autoridades de asistencia social, entre ellas el DIFEM, y cada historia lleva consigo circunstancias particulares, algunas relacionadas con abandono, violencia, ausencia de redes familiares o entornos que no garantizaban su protección.
Por ello, el reto no termina cuando una niña recibe una cama y alimentación, en muchos casos el verdadero trabajo apenas comienza.
Educación para cambiar una historia
Uno de los aspectos más sobresalientes del modelo aplicado en Hogares Providencia Toluca es la importancia otorgada a la educación.
Las niñas y adolescentes estudian en instituciones educativas particulares, una decisión que representa un esfuerzo financiero considerable para una organización que depende, en gran medida, de donaciones, apoyos y actividades propias de recaudación.
Pero el proyecto educativo va todavía más lejos, también reciben formación en distintos idiomas y cuentan con docentes originarias de países donde se habla la lengua que enseñan, lo que permite acercarlas no solamente a otro idioma, sino a distintas culturas y formas de entender el mundo.
Detrás de ello existe una visión muy clara, la vulnerabilidad con la que llegaron no debe determinar el resto de su vida.
La educación se convierte entonces en una herramienta para romper ciclos, ofrecer independencia y ampliar sus posibilidades futuras.
También reciben atención médica y psicológica constante, un componente fundamental para niñas que en muchos casos necesitan reconstruir seguridad, autoestima y confianza antes de poder mirar hacia adelante.
El objetivo no consiste solamente en mantenerlas protegidas durante algunos años, sino en ayudarlas a desarrollar herramientas humanas, educativas y sociales suficientes para incorporarse posteriormente a una vida independiente.
Cumpleaños, Navidad y recuerdos que también importan
En Hogares Providencia también se ha entendido que la infancia no puede reducirse a alimentación, escuela y disciplina.
Las niñas celebran sus cumpleaños, Día del Niño, Navidad y Año Nuevo, reciben regalos de Santa Claus y de los Reyes Magos y participan en momentos que para cualquier otro niño podrían parecer cotidianos, pero que para ellas pueden representar recuerdos profundamente significativos.
Es justamente en esos pequeños detalles donde una institución puede comenzar a transformarse en hogar.
El propósito es sencillo pero poderoso, que ninguna niña crezca sintiendo que su situación familiar la condenó a una infancia sin celebraciones, sin regalos o sin momentos especiales.
La labor de Antonio Escudero y del personal que trabaja con él busca precisamente eso, sembrar la sensación de que existe un futuro posible y de que la vida también puede ofrecer oportunidades después de circunstancias difíciles.
Hogares Providencia Toluca demuestra que la asistencia social puede hacerse con dignidad, pero también con ambición educativa.
Porque proteger a una niña no consiste únicamente en resguardarla del peligro, significa enseñarle que puede aspirar a mucho más.


