CAMBIANDO DE TEMA

IMSS: una rebelión que exhibe al poder

Por Karina A. Rocha Priego

Las protestas de trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) dejaron de ser un conflicto exclusivamente salarial para convertirse en un problema político de dimensiones nacionales, lo que comenzó como un rechazo a los acuerdos alcanzados entre la dirigencia sindical y las autoridades amenaza con transformarse en un movimiento de inconformidad mucho más amplio, mientras el Gobierno Federal enfrenta cuestionamientos sobre las condiciones laborales, el abastecimiento hospitalario y la representación sindical, una combinación que difícilmente podrá resolverse con discursos, estadísticas oficiales o llamados al diálogo.

Lo verdaderamente preocupante es que quienes denuncian las deficiencias del sistema son precisamente quienes mantienen funcionando hospitales, quirófanos, consultorios y servicios de urgencias, trabajadores que aseguran enfrentar diariamente carencias de medicamentos, instrumental y personal, mientras desde las oficinas gubernamentales se presume una transformación del sistema de salud cuyos resultados no siempre coinciden con las experiencias denunciadas dentro de las unidades médicas.

La inconformidad rompe fronteras

Las movilizaciones registradas en más de veinte entidades durante distintas jornadas de octubre demuestran que el malestar no puede reducirse a un pequeño grupo de inconformes, las protestas han alcanzado al Estado de México, Ciudad de México, Veracruz, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Jalisco, Nuevo León y otras entidades, donde trabajadores han recurrido a bloqueos, marchas y concentraciones para exigir condiciones que consideran indispensables para desempeñar sus responsabilidades.

Pero el escenario podría complicarse todavía más, porque para el miércoles 14 de octubre se prepara una movilización nacional a la que han anunciado su respaldo sectores de trabajadores del Metro, Pemex, ISSSTE, electricistas y telefonistas, además de la Sección 9 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, aunque todavía no existe confirmación de que todas sus dirigencias sindicales hayan convocado institucionalmente a suspender labores.

El significado político de estas adhesiones merece atención, porque cuando trabajadores de varias instituciones encuentran motivos para acompañar una protesta ajena, la inconformidad comienza a trascender los límites de una negociación contractual.

Un sindicato bajo cuestionamiento

En el centro de la controversia aparece Rafael Olivos Hernández, dirigente nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, cuya representación es cuestionada por sectores de la base trabajadora que rechazan el incremento de 2.9 por ciento directo al tabulador, acompañado de ajustes en prestaciones que las autoridades presentan como parte de una propuesta global de 6.8 por ciento.

La diferencia entre ambos porcentajes importa, pero también importa una pregunta políticamente incómoda, ¿hasta dónde una dirigencia sindical puede presumir acuerdos cuando una parte de sus representados considera que sus demandas fueron ignoradas?.

Las exigencias de destitución del dirigente, la solicitud de un congreso extraordinario y el rechazo a los acuerdos sindicales exhiben una fractura que requiere respuestas transparentes, porque ninguna organización puede sostener indefinidamente su legitimidad únicamente mediante procedimientos internos si una parte significativa de sus afiliados cuestiona la representación que recibe.

El Estado de México, bajo presión

En territorio mexiquense, las protestas han provocado afectaciones importantes en Toluca, Ecatepec, Tecámac, Coacalco y Tlalnepantla, con bloqueos en vialidades estratégicas y manifestaciones frente a hospitales donde diariamente acuden miles de derechohabientes.

Toluca representa un ejemplo particularmente delicado, porque los conflictos alrededor del Hospital General Regional 220 y otras instalaciones se agregan a problemas históricos de movilidad, mientras autoridades de diferentes órdenes de gobierno enfrentan el desafío de garantizar simultáneamente el derecho a manifestarse y el acceso oportuno a los servicios médicos.

Aquí surge otra pregunta indispensable, ¿quién responde por los pacientes que enfrentan dificultades para llegar a una consulta, recibir tratamiento o acudir a una emergencia cuando las protestas paralizan las vialidades?.

La salud no admite propaganda

El director general del IMSS, Zoé Robledo, sostiene que los hospitales continúan funcionando y presenta cifras sobre cirugías, consultas y abastecimiento, datos institucionales (los que la presidenta quiere escuchar, y no la realidad) que deben ser revisados y contrastados con las denuncias de trabajadores y pacientes, porque mantener abiertas las instalaciones no necesariamente significa que todas operen en condiciones adecuadas.

Y no, no operan en condiciones adecuadas, de otra manera no habría manifestaciones. Todo el mes de octubre ha sido de quejas, marchas, exigencias ciudadanas por mejoras en el sector Salud, pero el Gobierno federal, sólo muestra lo que le conviene y denosta a aquellos que padecen diariamente estas carencias.

La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta ahora el reto político de demostrar que el diálogo puede producir soluciones concretas, sin descalificar las inconformidades ni permitir que las diferencias sindicales comprometan la atención médica.

Es más, la presidenta Sheinbaum tiene la obligación de reconocer que el Sector Salud no es lo que prometieron a los mexicanos, por el contrario, cada vez está peor y es lo que ahora se demuestra con manifestaciones, protestas y marchas.

Por lo pronto, la consulta del 14 de octubre será una prueba relevante, aunque no resolverá au-tomáticamente las demandas sobre medicamentos, jubilaciones, personal e infraestructura.

Un sistema de salud no puede medirse sólo por presupuestos, anuncios o estadísticas, sino por las condiciones de sus trabajadores y la atención que reciben los pacientes.
Cuando quienes deben cuidar la salud de millones de mexicanos tienen que abandonar sus espacios habituales de trabajo para hacerse escuchar en las calles, las instituciones están obligadas a examinar qué está fallando o, ¿será que nuevamente dirán que es mentira todo lo que está pasando en México, que es inteligencia artificial? Porque, los deudos de los muertos del IMSS, son muy reales…

Similar Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *