El primer ministro británico, Keir Starmer, ha afirmado en una rueda de prensa que no cambiará su posición sobre la guerra contra Irán. Esta reafirmación de la postura británica se produce tras el mensaje que el presidente de EE.UU., Donald Trump, dirigió a los países que no ayudaron a Washington en su campaña contra Teherán y en el que advirtió que “EE.UU. no les ayudará más”.
En una relación marcada por las críticas del mandatario norteamericano hacia Starmer, este declaró que “independientemente de la presión o el ruido que haya” no cambiará su posición. “Soy el primer ministro británico y tengo que actuar en defensa de nuestros intereses nacionales”, añadió.
Sin embargo, recordó que el país sigue trabajando con EE.UU. en materia de defensa, seguridad e inteligencia, y, además, afirmó que respecto a “los planes sobre el estrecho de Ormuz, por supuesto, eso implica también hablar con los estadounidenses”.


