CAMBIANDO DE TEMA

La salud que no cabe en el informe

Por Karina A. Rocha Priego

A unos días de que Delfina Gómez Álvarez presente su Tercer Informe de Gobierno, existe un sector que difícilmente puede maquillarse con discursos, cifras cuidadosamente seleccionadas o ceremonias oficiales, el sistema público de salud del Estado de México llega al informe con hospitales protestando, trabajadores reclamando salarios, pacientes bloqueando carreteras para recibir tratamientos, denuncias de falta de medicamentos, escasez de material de curación, equipos deficientes y cientos de plazas médicas sin ocupar.

El próximo 30 de septiembre la gobernadora hablará de resultados, programas, inversiones y coordinación con el Gobierno Federal, incluso se ha adelantado que IMSS-Bienestar será uno de los temas centrales de su balance, pero fuera del recinto oficial existe otra estadística que merece ser escuchada, en apenas tres meses pueden documentarse por lo menos 25 acciones locales de protesta, bloqueos, paros o movilizaciones vinculadas con problemas del sector salud mexiquense, la mayoría concentradas durante agosto y septiembre.

Nueve mil trabajadores esperando su salario

El episodio más grave ocurrió en agosto, alrededor de 9 mil trabajadores, de acuerdo con representantes sindicales, resultaron afectados por el retraso en el pago de la primera quincena del mes, médicos, enfermeras, laboratoristas, camilleros, administrativos y personal de diferentes áreas tuvieron que protestar para exigir algo tan elemental como recibir el salario correspondiente al trabajo ya realizado.

Pero reducir aquella movilización a un problema de nómina sería ocultar buena parte del conflicto, durante las protestas también aparecieron denuncias por falta de medicamentos, materiales de curación, insumos médicos, deficiencias de equipo y servicios de laboratorio afectados, es decir, mientras desde los escritorios se podía hablar de transición hacia un nuevo modelo de salud, dentro de los hospitales había trabajadores denunciando que carecían de herramientas básicas para atender a la población.

Las movilizaciones alcanzaron Toluca, Ecate-pec, Nezahualcóyotl, Chalco, La Paz, Tlalne-pantla, Chimalhuacán, Amecameca, Teotihua-cán, Acolman y otros municipios, hospitales y vialidades se convirtieron en espacios de protesta, el problema dejó de ser administrativo, convirtiéndose en conflicto social que afectó, incluso, la movilidad de miles de personas.

Hospitales con plazas vacías

A ese panorama se suma otro dato que merece una explicación seria, una representación sindical ha sostenido que existen más de 2 mil plazas federales vacantes en la red hospitalaria mexiquense, entre médicos, enfermeras y otras categorías, se trata de una cifra sindical que debe ser contrastada plenamente por IMSS-Bienestar, pero precisamente por su dimensión el gobierno estatal debería transparentar cuántas plazas están realmente desocupadas, en qué hospitales y cuánto tiempo llevan sin cubrirse.

Porque cuando faltan médicos y enfermeras, el problema no queda solamente en una estadística laboral, significa consultas retrasadas, personal trabajando bajo presión, pacientes esperando más tiempo y servicios que funcionan por debajo de su capacidad.

Pacientes obligados a protestar

Septiembre mostró quizá la cara más preocupante de esta crisis, ya no eran solamente trabajadores reclamando condiciones laborales, ahora fueron los propios pacientes quienes tuvieron que salir a exigir atención.

En Toluca, al menos 120 pacientes renales padecieron retrasos en sus sesiones de hemodiálisis por problemas relacionados con insumos; mientras en Ixtapaluca, enfermos y familiares bloquearon la carretera México-Puebla denunciando falta de materiales y fallas en máquinas utilizadas para el tratamiento.

Ese dato debería ocupar varias páginas del Tercer Informe, porque cuando un enfermo que depende de una máquina para mantenerse estable tiene que salir a una carretera para exigir que funcione el servicio, algo está fallando seriamente.

Y los niños con cáncer

También debe ponerse atención al cáncer infantil y, aunque al parecer no existe o no se ha hecho público que recientemente se aprobó que niñas y niños con cáncer dejarían de recibir tratamiento médico público, hecho que se convertía en un “desastre nacional” cuando, ya de por sí los legisladores morenistas, exigen “que nadie se enferme, para que no se le tenga que negar un servicio de salud o tratamiento”.

Sin embargo, las disposiciones vigentes establecen que debe existir continuidad del tratamiento y suficiencia de medicamentos e insumos.

Eso no significa que el problema esté resuelto, organizaciones civiles dedicadas a apoyar a menores con cáncer continúan cubriendo medicamentos, traslados, estudios, hospedaje y otros gastos que numerosas familias enfrentan durante los tratamientos, cuando la sociedad civil tiene que llenar los huecos que deja la atención pública, el gobierno debería preguntarse por qué ocurre.

Definitivamente es inaceptable que tenga que ser la población “civil”, la que tenga que hacer el trabajo del gobierno, pues se supone que hay un presupuesto aprobado, pero todo parece indicar que ese presupuesto merma con la “obliación” que tienen los gobiernos estatal y municipales de “entregar una cuota” al gobierno federal para “cubrir programas sociales”.

Dicho sea de paso, esos programas no han solucionado el grave problema de pobreza extrema que padece el país, sólo han “creado una población atenida, que no produce nada para México”. En fin, por lo pronto nos preguntamos:

¿Qué salud presentará Delfina?

Por eso, el próximo 30 de septiembre no bastará escuchar cuántos programas existen, cuántas reuniones se realizaron o cuántos millones fueron presupuestados, la pregunta es mucho más sencilla, ¿por qué hubo al menos 25 acciones de protesta relacionadas con el sector salud en apenas tres meses?.

Delfina Gómez tendrá frente a sí la oportunidad de explicar por qué miles de trabajadores tuvieron que reclamar su salario, por qué se denunciaron carencias de medicamentos e insumos, cuántas plazas realmente están vacantes, por qué pacientes renales enfrentaron interrupciones y qué acciones concretas evitarán que vuelvan a bloquear carreteras para recibir atención.

El verdadero informe de salud no estará solamente dentro del documento oficial, también está escrito en las pancartas de los trabajadores, en las farmacias hospitalarias con faltantes, en las máquinas que no funcionan y, sobre todo, en los pacientes que esperan.

Y que conste, sólo estamos tocando el tema de salud porque, si ahondamos en seguridad, educacion y obra pública -entre otros-, parece que al Tercer Informe de Delfina Gómez le faltarán tomos para transparentar tantas carencias que viven los mexiquenses en la actualidad.

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