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Leobardo Gómez, académico de la UAEMéx, ganó el Premio Nacional de Química 2026

Desde la secundaria, Leobardo Manuel Gómez Oliván sabía que quería ser químico. Tres décadas después, aquella certeza se convirtió en una trayectoria científica enfocada en responder una pregunta que cambió el rumbo de su carrera: ¿qué ocurre con los medicamentos cuando llegan al ambiente?.

El investigador de la Facultad de Química de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) recibió este año el Premio Nacional de Química “Andrés Manuel del Río” 2026, en la categoría de Investigador Consolidado, otorgado por la Sociedad Química de México, por una trayectoria dedicada al estudio de medicamentos, productos de cuidado personal y otros contaminantes emergentes presentes en los cuerpos de agua y sus efectos en los organismos que habitan estos ecosistemas.

La distinción fue entregada durante el Congreso Nacional e Internacional de Ciencias Químicas, donde Gómez Oliván también impartió la conferencia inaugural como ganador de esta categoría.

Originario del estado de Morelos, el investigador cursó sus primeros estudios en esa entidad y posteriormente se trasladó a la Ciudad de México para estudiar en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional (IPN), donde realizó la licenciatura, la maestría y el doctorado.

Su formación como químico farmacéutico industrial estaba inicialmente orientada a la producción de medicamentos. Sin embargo, durante su trayectoria surgió una inquietud que terminaría por definir su campo de investigación: conocer qué sucede con estas sustancias una vez que salen del organismo y llegan al ambiente.

Ese cuestionamiento lo llevó hacia la química ambiental y, posteriormente, al desarrollo de una línea de investigación en ecofarmacovigilancia, área que estudia la presencia y concentración de contaminantes farmacéuticos en el ambiente, así como sus efectos sobre los organismos expuestos.

Desde la Facultad de Química de la UAEMéx, Gómez Oliván ha contribuido al desarrollo de esta línea, considerada pionera en México y América Latina, mediante investigaciones que analizan los efectos de estos contaminantes a través de biomarcadores moleculares, bioquímicos y conductuales.

Los medicamentos no son las únicas sustancias de interés. Productos de aseo personal, artículos de limpieza y otros compuestos de uso cotidiano también pueden llegar a ríos, lagos y otros cuerpos de agua. Una vez en estos ecosistemas, explicó el investigador, pueden afectar a distintos organismos.

El problema puede ser aún más complejo porque las condiciones ambientales modifican las sustancias originales. La actividad bacteriana y la exposición a la luz, por ejemplo, pueden transformarlas y producir compuestos de degradación que, en algunos casos, pueden resultar más tóxicos que el contaminante original.

Por ello, la investigación que desarrolla Gómez Oliván no se limita a identificar la presencia de estas sustancias, sino que busca conocer sus efectos y generar información que contribuya a enfrentar un problema ambiental que también tiene implicaciones para la salud de los ecosistemas y de la población.

Actualmente, el académico trabaja en colaboración con investigadores de la UAEMéx y con la Secretaría del Agua del Estado de México en el estudio de la presencia y regulación de contaminantes emergentes. El objetivo es que los resultados científicos puedan traducirse en propuestas de solución, acciones de divulgación y concientización, así como en elementos para el diseño de políticas públicas.

Para el investigador verde y oro, atender este problema requiere la participación conjunta del gobierno, la academia, la industria química y la sociedad. La generación de conocimiento, considera, adquiere verdadero sentido cuando puede contribuir a modificar prácticas y reducir los impactos ambientales.

Una de las acciones que recomienda a la población es evitar desechar medicamentos por el retrete o directamente al drenaje y, en su lugar, depositarlos en los contenedores destinados para su disposición adecuada.

Después de 22 años como profesor de tiempo completo en la Facultad de Química, Gómez Oliván considera a la UAEMéx como su segundo hogar y reconoce en esta institución el espacio desde el que ha podido consolidar un grupo de investigación dedicado no sólo a generar conocimiento, sino también a buscar su utilidad social.

Por ello, el Premio Nacional de Química “Andrés Manuel del Río” representa para él algo más que un reconocimiento personal. Lo considera también una distinción para la Facultad de Química y para la Universidad, así como una muestra de que las instituciones públicas de educación superior pueden desarrollar investigación de frontera y aportar soluciones a problemas que afectan directamente a la sociedad.

A las nuevas generaciones de estudiantes e investigadores les deja una recomendación: “ser muy resilientes”, mantener la autenticidad y conservar el deseo de contribuir a la formación científica.

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