* Desde sus orígenes familiares hasta su actual infraestructura industrial, Metalworking Industrial mantiene su apuesta por la precisión metalmecánica y el desarrollo de soluciones a la medida de sus clientes……
Por Edith Romero Nava
Con más de cuatro décadas de trayectoria, la empresa familiar Metalworking Industrial se ha consolidado como un referente en la fabricación de piezas metalmecánicas de alta precisión. Bajo la dirección administrativa de la Ingeniera Rosa María Sotelo de la Cruz, la compañía combina tecnología de vanguardia, talento especializado y una profunda pasión por la industria automotriz.
Con una historia que comenzó en el garaje de sus abuelos, con un solo torno y el esfuerzo de una familia emprendedora, Metalworking Industrial ha evolucionado hasta contar con más de 90 máquinas de control numérico, consolidando su capacidad para responder a las exigencias de una industria en la que la precisión, la calidad y la confiabilidad son indispensables.
Para la Ing. Rosa María, directora administrativa de la compañía, la especialización tecnológica constituye uno de los principales diferenciadores de la empresa. Su maquinaria, completamente enfocada en procesos de control numérico, permite fabricar componentes que requieren tolerancias estrictas y características específicas para su correcta integración en sistemas automotrices.
“Somos una empresa muy especializada. Nuestras piezas son de muy alta precisión; son componentes que van ensamblados en una transmisión o en un motor. Si una pieza no cumple con las especificaciones, simplemente no puede ensamblarse”, explico.
Esta exigencia se traduce en un riguroso sistema de control de calidad que comienza antes de iniciar cualquier proceso de producción. La empresa cuenta con un laboratorio de metrología en el que sus ingenieros verifican las características y especificaciones solicitadas por cada cliente, autorizando el inicio de la fabricación únicamente cuando se cumplen los requisitos establecidos. A ello se suma un equipo de trabajo altamente capacitado, capaz de operar tecnología especializada y mantener los estándares que demanda el sector.
La historia de Metalworking Industrial es también la historia de una familia que supo convertir el trabajo, la creatividad y la visión empresarial en un proyecto de largo alcance.
Aunque sus orígenes se remontan al garaje de sus abuelos, la Ing. Rosa María reconoce en su padre a una figura fundamental para el crecimiento y la consolidación formal de la compañía. Con el respaldo de su familia, él impulsó el desarrollo del negocio, que con el paso de los años amplió sus capacidades productivas y fortaleció su presencia en la industria.
Actualmente, la empresa integra diversas áreas especializadas, entre ellas metrología, producción, procesos, supervisión y calidad, además de los departamentos administrativos de compras, finanzas y contabilidad. Esta estructura le permite atender proyectos de distinta magnitud, desde la fabricación de una pieza específica hasta la producción de grandes volúmenes.
Su oferta comprende componentes metalmecánicos para sistemas automotrices, como flechas, engranes, seguros y carcasas —conocidas en la industria como housings—, entre otras piezas destinadas a satisfacer las necesidades de sus clientes.
“Si alguien necesita una pieza para un proyecto, nosotros podemos fabricarla. Y si requiere un millón de piezas, también podemos hacerlo. Trabajamos para ofrecer soluciones de acuerdo con lo que cada cliente necesita”, señala Sotelo de la Cruz.
Esta flexibilidad, respaldada por infraestructura tecnológica y procesos de calidad, representa una oportunidad para fortalecer los vínculos con fabricantes, proveedores y empresas que buscan soluciones especializadas para sus operaciones.
Uno de los aspectos que distinguen a Metalworking Industrial es la presencia de mujeres en distintas áreas de la organización. Ingenieras, especialistas y colaboradoras que han desarrollado su trayectoria dentro de la empresa participan tanto en puestos técnicos como operativos, administrativos y de inspección de calidad.
Para la Ing. Rosa María, la participación femenina en el sector automotriz no es una tendencia reciente, sino una realidad que forma parte de la historia de esta industria. Desde las mujeres que contribuyeron a desarrollar e innovar en los primeros años del automóvil hasta las profesionales que hoy ocupan puestos de responsabilidad, su presencia ha sido constante, aunque no siempre suficientemente reconocida.
En Metalworking Industrial, esta participación se refleja en las oportunidades de crecimiento profesional y en la posibilidad de que las colaboradoras desarrollen nuevas habilidades, asuman responsabilidades y construyan una trayectoria dentro de la organización.
“La experiencia de la empresa demuestra que el conocimiento técnico, la preparación y el compromiso son fundamentales para el desarrollo del talento, independientemente del área en la que cada persona desempeñe sus funciones”, indico la Ing. Rosa María.
El compromiso de la Ing. Rosa María con la industria automotriz va más allá de su responsabilidad empresarial, ya que su vínculo con los automóviles forma parte de una pasión personal que encuentra en los vehículos clásicos y en aquellos modelos que marcaron una época una manera de preservar la historia y la identidad del sector.
“Yo les digo que son autos que tienen alma”, expresa al referirse a los vehículos con motores de combustión que han dejado huella en distintas generaciones.
Ese interés también la ha llevado a involucrarse activamente en el automovilismo, ya que recientemente asumió la Presidencia del Club Automovilístico Cobra R, desde donde busca contribuir a mantener viva la cultura de los automóviles emblemáticos, las exhibiciones y el reconocimiento de los modelos que han definido distintas etapas de la historia automotriz.
Para ella, preservar estos vehículos significa mucho más que admirar su diseño o sus características mecánicas; representa reconocer el legado de una industria que ha contribuido al crecimiento de las ciudades, al desarrollo de numerosas familias y a la formación de una cultura alrededor del automóvil.
Su participación en este ámbito también refleja una convicción personal: mantener vigente el automovilismo tradicional y transmitir a las nuevas generaciones el valor histórico, tecnológico y emocional de los vehículos que marcaron una época.
Por ello, la decisión de participar en encuentros y actividades vinculadas con el sector automotriz cómo será la tercera edición del evento “Toluca de mis Recuerdos” a realizarse el próximo domingo 25 de octubre en el Parque Metropolitano Bicentenario, actividad que responde tanto a su pasión por los automóviles como al reconocimiento que siente hacia una industria que ha sido fundamental en la historia de la empresa.
A lo largo de sus 42 años, Metalworking Industrial ha crecido de la mano del desarrollo automotriz de su entorno, enfrentando los desafíos propios de un sector dinámico y altamente competitivo. Por ello, generar nuevos vínculos, dar a conocer sus capacidades y acercarse a potenciales clientes representa una oportunidad para seguir construyendo relaciones de largo plazo.
En este contexto, la empresa mantiene abierta su capacidad de colaboración con quienes requieren componentes metalmecánicos de precisión, ya sea para proyectos específicos o para producciones de gran escala.
La historia de Metalworking Industrial reúne tres elementos esenciales: la tradición de una empresa familiar, la evolución tecnológica de sus procesos y el compromiso de las personas que hacen posible su operación.
Desde aquel primer torno instalado en el garaje de sus abuelos hasta una infraestructura de más de 90 máquinas, la compañía ha construido una trayectoria basada en el trabajo constante, la especialización y la capacidad de adaptarse a las necesidades de sus clientes.
Para la Ing. Rosa María, continuar formando parte de la industria automotriz significa honrar ese legado, impulsar el talento de quienes integran la empresa y contribuir a que las piezas que fabrican sigan formando parte de proyectos donde la precisión no es opcional, sino una condición indispensable.


