La reincorporación presencial anunciada por el senador sinaloense Enrique Inzunza Cázarez para el 30 de agosto de 2026, con el fin de asistir a la Reunión Plenaria del Grupo Parlamentario de Morena, desató una tormenta política que culminó ayer con el colapso de su blindaje dentro del oficialismo.
El también exsecretario de Gobierno en Sinaloa anunció a través de un comunicado su decisión de separarse del Grupo Parlamentario de Morena para ejercer su labor legislativa de manera independiente.
El caso representó un viraje discursivo y estratégico en la cúpula de la llamada Cuarta Transformación, que pasó de una férrea defensa de la soberanía nacional y la presunción de inocencia a un deslinde absoluto de sus cuadros señalados por la justicia estadounidense.
El intento de Inzunza de regresar físicamente a la Plenaria de Morena previa al nuevo periodo ordinario de sesiones rompió definitivamente el consenso interno.
Durante tres días consecutivos, los senadores de Morena debatieron en su grupo de chat de WhatsApp donde exigieron a Inzunza que solicitara su licencia. El temor generalizado fue que la polémica en torno a sus cargos de narcotráfico y posesión de armas contaminara la agenda de la bancada y diera armas a la oposición de cara a las elecciones intermedias de 2027.
El presidente de la Mesa Directiva del Senado, Gerardo Fernández Noroña, le pidió públicamente realizar una ”tarea de sacrificio” y mantener la licencia para blindar la imagen del partido.
Por su parte, el vocero de los diputados de Morena, Arturo Ávila Anaya calificó su pretendido retorno como un “error” y lo exhortó a someterse a las investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) “sin fuero constitucional”.
Mediante un comunicado oficial fechado el 26 de agosto de 2026 en Culiacán Rosales, Sinaloa, y dirigida al coordinador Ignacio Mier Velazco, Enrique Inzunza formalizó su separación del grupo parlamentario de Morena para constituirse como senador sin partido.
En su informe, Inzunza rechazó las imputaciones del Departamento de Justicia estadounidense y las calificó como una ”maniobra política” e “instrumento de lawfare” sin pruebas. Asimismo, el senador ligó la acusación con su actividad parlamentaria.
“Soy abogado de mí mismo. Ejerzo mi propia defensa amparado en mi probidad profesional y mi honestidad personal”, anunció.


