Por Mireya Álvarez
Lo que inició como un cambio de turno rutinario, se transformó en una crisis institucional para el gobierno de la alcaldesa Berenice Carrillo Macario, debido a que cerca de 40 elementos de la Policía Municipal de Temoaya han cruzado los brazos y suspendido sus labores de vigilancia, denunciando lo que califican como una “emboscada” legal contra sus propios compañeros.
De acuerdo con los testimonios de los uniformados, la tensión estalló durante las primeras horas de este 6 de enero y bajo el argumento de una “reunión urgente”, los efectivos de ambos turnos fueron concentrados en un solo punto, fue en ese momento cuando agentes de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) intervinieron para aprehender a dos oficiales locales.
Ante ello, los manifestantes aseguran que los agentes de la Fiscalía no exhibieron órdenes de aprehensión al momento de la captura, por lo que existe un fuerte descontento hacia los altos mandos municipales, a quienes acusan de haber “entregado” a sus subordinados mediante engaños.
Motivo por el cual decidieron manifestarse en la explanada del Palacio Municipal y los policías en paro han sido claros en su pliego petitorio, al exigir la destitución inmediata del Comisario Municipal y de la cadena de mando que permitió el operativo de la FGJEM.
Hasta el momento, la administración de la edil morenista no ha emitido un comunicado oficial que aclare la situación jurídica de los detenidos ni las medidas que se tomarán para garantizar la seguridad ciudadana mientras la fuerza pública permanece en protesta.
Cabe destacar que Temoaya, es un municipio con una fuerte identidad indígena y una ubicación estratégica en el Valle de Toluca, que enfrenta este conflicto en un clima de creciente escrutinio sobre las policías municipales en el Estado de México, las cuales a menudo se encuentran atrapadas entre la presión de las fiscalías estatales y la falta de respaldo de sus propios ayuntamientos.
Mientras los uniformados permanecen apostados frente a la alcaldía, la seguridad del municipio pende de un hilo y el paro no solo deja desprotegidas a las comunidades, sino que evidencia una ruptura total de confianza entre la base policial y sus líderes administrativos.



