Por Mireya Álvarez
En un cierre de año marcado por el reordenamiento interno y la negociación del Paquete Fiscal 2026, la dirigencia estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), encabezada por Cristina Ruiz Sandoval, presentó un balance político que define al priismo como una fuerza “firme y en territorio”. Tras asegurar importantes ajustes presupuestales en el Congreso local, el partido apuesta por una narrativa de gobernanza con resultados frente a lo que califican como un “desastre administrativo” en los ayuntamientos gobernados por la oposición.
Ruiz Sandoval rechazó que el partido se encuentre en declive, asegurando que el voto priista en el Estado de México se mantiene leal con una base sólida de 1.7 millones de sufragios y que su estrategia para el próximo año preelectoral se centra en dos ejes, el primero en la recuperación territorial, donde el partido afirma ver condiciones para recuperar la mayoría de los municipios debido al “desorden” y la falta de obra pública de las actuales administraciones y segundo el fortalecimiento de las bases, por lo cual en este mes de enero iniciará la reorganización de los comités seccionales, considerados la verdadera fuerza del partido.
A pesar de la salida de cuadros, la dirigencia reportó la afiliación de 20 mil nuevos militantes en solo dos meses y anunció un próximo convenio con el INE para agilizar el registro mediante herramientas digitales.
“El priismo sigue de pie, firme y con mucho ánimo. No estamos fantaseando: vamos a construir desde lo local porque la gente ya se dio cuenta de que pintar de guinda lo que el PRI construyó no es gobernar”, sentenció.
La dirigente estatal marcó una línea divisoria respecto a las prácticas del pasado, prometiendo una renovación en la ética política y en la selección de perfiles para las candidaturas de 2027.
Ruiz Sandoval fue enfática al señalar que quienes “hicieron daño al PRI” hoy se encuentran en las filas de Morena. Calificó estas salidas como una traición no a la dirigencia, sino a la confianza de la ciudadanía. “El que es traidor, va a ser traidor siempre; allá donde están tienen que estar demostrando su lealtad todos los días porque nunca les van a creer”, afirmó.
En este contexto, y para evitar nuevas deserciones y fortalecer la unidad, la gobernanza interna del PRI se basará en merito propio, es decir, dijo, las candidaturas no se decidirán por “listas enviadas desde arriba” o compadrazgos; “se acabaron los pases automáticos; solo quienes construyan proyectos reales con la gente tendrán respaldo; un compromiso de presentar propuestas reales y no “demagogia” para recuperar la credibilidad”.
Finalmente, el PRI proyecta su visión hacia los jóvenes, a quienes instó a no apostar por “aventuras políticas” sin experiencia y apeló a la nostalgia de la “certeza y estabilidad” de los gobiernos priistas, contrastándolos con la actual incertidumbre laboral y la informalidad que afecta al 60 por ciento de la población. “Nos estamos jugando el futuro de los jóvenes, no el de los políticos; el PRI ofrece capacidad probada para que vuelvan a tener esperanza de un empleo y seguridad”, concluyó.


