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Proyecto de Transformación Universitaria alcanza acuerdos

La transformación universitaria se plantea como un proceso en el que la comunidad estudiantil, docente y administrativa deje de ser un simple espectador y pase a ocupar un papel central en la definición del rumbo de la Máxima Casa de Estudios mexiquense, el compromiso asumido en las mesas de trabajo con los colectivos estudiantiles busca convertir los acuerdos en realidades tangibles, no como concesiones sino como la base de un nuevo modelo de gestión en el que la universidad escuche y atienda a quienes forman parte de ella, este proyecto no se limita a cambios estructurales sino que busca cimentar una visión más incluyente y participativa que coloque la identidad, la cultura y la igualdad en el mismo nivel de importancia que lo académico.

En ese sentido se desarrolló una mesa de trabajo que reunió a distintas secretarías universitarias entre ellas la de Identidad y Cultura, la de Igualdad Sustantiva y Cuidados, así como la Consejería Jurídica y la de Gestión y Administración Universitaria, en esta sesión se abordó una propuesta concreta que fue presentada por el movimiento estudiantil y que consiste en la creación de un Centro Cultural Universitario con sede en el histórico Edificio Central de Rectoría, sin embargo y como gesto de apertura se acordó que este espacio sea conocido con el nombre de Casa del Estudiante, no solo como reconocimiento a las demandas de los jóvenes sino como símbolo de un cambio de paradigma en la forma de concebir a la institución.

La Casa del Estudiante como proyecto cultural y social

El planteamiento de la Casa del Estudiante va más allá de habilitar un inmueble, se trata de un proyecto cultural y social que aspira a abrir sus puertas a toda la sociedad mexiquense, en este espacio se proyecta la realización de actividades artísticas, académicas y de vinculación que fortalezcan el sentido comunitario y que conviertan a la universidad en un verdadero eje de vida cultural, se acordó que para definir sus alcances será necesario un proceso de diagnóstico y levantamientos técnicos que permitan identificar las necesidades específicas a cubrir, de esta manera no se impondrá un esquema vertical sino que se trabajará en conjunto para delinear sus funciones, respetando la visión de quienes integran la comunidad.

El acuerdo alcanzado en la mesa de trabajo incluye que exista difusión amplia del proyecto, con el fin de socializarlo entre estudiantes, docentes y trabajadores, para lo cual se establecerán mecanismos de comunicación y participación que permitan enriquecer el diseño de la Casa del Estudiante, en concordancia con la visión de la transformación universitaria que propone fortalecer la cultura y abrir espacios de convivencia y aprendizaje a la sociedad, este nuevo centro pretende recuperar la esencia de una universidad pública, crítica y comprometida con su entorno.

La mesa de trabajo también dedicó tiempo a reflexionar sobre la importancia de la memoria histórica del movimiento estudiantil, en particular sobre la necesidad de preservar testimonios de la iconoclasia que se presentó en espacios universitarios durante las protestas, la Secretaría de Identidad y Cultura propuso un levantamiento fotográfico coordinado entre el personal de fotografía de la universidad y representantes de los colectivos estudiantiles, la intención es calendarizar recorridos en distintos espacios académicos y documentar de forma profesional las huellas de la protesta, para que no se pierda la memoria de un proceso que marcó a la institución.

Preservar la memoria y reconstruir el diálogo

La recolección de materiales gráficos y de evidencias de protesta no se limitará a los espacios académicos tradicionales, también incluirá edificios administrativos como la Casa del Estudiante que antes fue Rectoría, el Edificio Administrativo, el Teatro de los Jaguares, el inmueble de UAEMITAS, la Escuela de Artes Escénicas, además de bardas perimetrales y áreas comunes de todos los campus, de este modo se busca integrar un archivo que refleje de manera fiel el proceso de movilización y que sirva tanto para la reflexión interna como para la construcción de una memoria colectiva.

La Dirección de Comunicación Social Universitaria participará en este proceso junto con la Secretaría de Identidad y Cultura, ambas instancias coordinarán la recopilación y resguardo de estos materiales con el objetivo de evitar su desaparición o manipulación, el mensaje es claro, la transformación universitaria no pretende borrar el pasado sino reconocerlo y aprender de él, porque de la protesta también se desprenden propuestas y de la inconformidad también surge la posibilidad de cambiar.

En los espacios regionales como Centros Universitarios y Unidades Académicas Profesionales también se llevará a cabo esta tarea, para lo cual existirá coordinación con las autoridades responsables de dichas sedes, el propósito es que la memoria no se concentre solo en la capital sino que se reconozca la diversidad territorial de la universidad, cada mural, cada consigna y cada intervención forman parte de un proceso que debe registrarse y conservarse como testimonio de una etapa histórica que exige respuestas.

La transformación universitaria no es un discurso vacío, es la suma de acuerdos y compromisos que buscan reconstruir la relación entre las autoridades y la comunidad, colocar en el centro a los estudiantes significa reconocerlos como actores de cambio, la Casa del Estudiante y la preservación de la memoria son los primeros pasos de un camino largo pero necesario, donde la universidad se reconcilie con su propia historia y trace un futuro en el que la voz de su comunidad nunca vuelva a ser ignorada.

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