El Gobierno de México destacó una nueva fase de fortalecimiento para el magisterio nacional que incluye aumentos salariales, una reforma a los mecanismos de carrera docente y la desaparición de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAM), una de las demandas más recurrentes de profesores en distintas regiones del país.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó que la construcción del nuevo modelo laboral para el sector educativo se realizará mediante un proceso de consulta directa con las comunidades escolares, con el objetivo de diseñar reglas más transparentes y cercanas a las necesidades de las y los docentes.
La iniciativa forma parte de la estrategia federal para consolidar la revalorización del magisterio como uno de los ejes centrales de la política educativa nacional.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, informó que el ingreso promedio de los docentes mexicanos ha registrado un incremento significativo durante los últimos años.
De acuerdo con las cifras presentadas por la dependencia, el salario promedio de las maestras y maestros pasó de poco menos de 12 mil pesos mensuales al inicio de la política de recuperación salarial a más de 20 mil pesos en 2026.
Las autoridades sostienen que esta evolución responde a una estrategia orientada a fortalecer el poder adquisitivo del personal educativo y a reducir el rezago acumulado durante décadas en materia de remuneraciones.
El ajuste salarial forma parte de una política que busca reconocer el papel estratégico de los docentes en la formación de nuevas generaciones y en el fortalecimiento del sistema educativo nacional.
Uno de los anuncios de mayor relevancia fue la confirmación de que el Gobierno federal avanzará en la desaparición del USICAM, organismo responsable de procesos relacionados con promoción, admisión y movilidad docente.
La decisión responde a diversas inconformidades expresadas por integrantes del magisterio, quienes durante años señalaron obstáculos administrativos, procesos burocráticos complejos y falta de confianza en algunos mecanismos de evaluación y asignación.
La administración federal busca sustituir este modelo por un esquema construido con la participación directa de maestras, maestros y trabajadores de la educación.
El objetivo es establecer reglas más claras para el desarrollo profesional docente, privilegiando la transparencia, la equidad y la reducción de prácticas que puedan generar discrecionalidad o incertidumbre laboral.
Como parte del proceso de construcción de la nueva propuesta, el Gobierno anunció una consulta nacional que involucrará directamente a las comunidades escolares.
Durante agosto de 2026 se prevé que los centros educativos participen en ejercicios de análisis, deliberación y votación para definir los elementos que integrarán el nuevo sistema de carrera magisterial.
La estrategia busca que las decisiones no se limiten a mesas técnicas o negociaciones institucionales, sino que incorporen la experiencia cotidiana de quienes desarrollan su labor frente a grupo en las aulas del país.
Las autoridades consideran que este mecanismo permitirá construir una reforma con mayor legitimidad y respaldo entre el personal educativo.
La transformación impulsada por el Gobierno federal también contempla la continuidad de los procesos de regularización laboral.
Según datos oficiales, más de 1.2 millones de trabajadores de la educación han obtenido procesos de basificación en los últimos años, lo que les ha permitido acceder a mayor estabilidad en el empleo, seguridad jurídica y mejores condiciones profesionales.
La regularización de plazas es considerada por las autoridades como una de las acciones más importantes para fortalecer la estructura laboral del sistema educativo y garantizar certeza para quienes desempeñan funciones docentes y administrativas.


