Al develar las estatuas de cinco mujeres indígenas que estarán expuestas en el “Paseo de las heroínas” ubicado sobre la avenida Paseo de la Reforma en la Ciudad de México, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que sin las mujeres indígenas no se entiende la historia de México, “no se entiende México”.
Dijo que desde hace décadas se invisibiliza a las mujeres y no se les reconoce. “El silencio histórico y que no estuvieran, es una forma de violencia que somete, que aniquila y determina un presente y un futuro. El silencio histórico se vuelve un ancla que indica la complicidad y dificulta la transformación, dificulta el cambio”.
Por ello, señaló, “estos monumentos, estas estatuas, estas esculturas, reivindican la memoria histórica, reivindican la grandeza cultural de México que es nuestro orgullo y debemos de llevarle siempre, con nosotros”.
La mandataria federal hizo una reflexión especial sobre Malintzin, dijo que se convirtió en emblema de una supuesta fractura original para explicar la soledad del mexicano, cuando en realidad su vida refleja la condición de una mujer indígena, inmersa en un mundo de violencia, de invasión y despojo, que hizo uso de su palabra y de su conocimiento lingüístico para sobrevivir.
“Reconocerla hoy no es reabrir viejas heridas, no, es cerrar una deuda histórica, es demostrar el relato que justificó el machismo y el racismo ese cerrarlo y afirmar que en ella hay mediación, inteligencia y complejidad, no traición ni vergüenza”, declaró.
Sheinbaum Pardo dijo que el reconocimiento de las mujeres indígenas en el Paseo de la Reforma, “plantea una visión profundamente transformadora, frente a la narrativa de la soledad, se afirma una identidad fundada en la dignidad, la memoria y la fortaleza colectiva, “frente al estigma el reconocimiento”.
De esa manera, se develaron las esculturas de Tz’ak-b’u Aha, conocida como “la Reina Roja”; Tecuichpo-Ixcaxochitzin (Flor Blanca- Flor del Señor Moctezuma); la Señora 6 Monos (Señora mixteca de Huachino); Xiuhtzatzin (Flor de la tierrita tolteca); Eréndira, defensora purépecha; y Malintzin, señora de la palabra, la lengua, la traductora.



