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Sindicato sin relevo: Riva Palacio, 40 años inamovible en Infonavit

Por Karina Rocha

Durante décadas, el sindicalismo mexicano fue sinónimo de poder concentrado, dirigencias inamovibles y escasa rendición de cuentas y, precisamente para romper con ese modelo, se impulsó la reforma laboral de 2019, que estableció elecciones mediante voto personal, libre, directo y secreto, además de fortalecer los derechos de los trabajadores para elegir a sus representantes.

Sin embargo, en el Sindicato Nacional de Trabajadores del Infonavit (SNTI), la realidad parece avanzar a un ritmo distinto.

Rafael Riva Palacio Pontones continúa como secretario general con reconocimiento legal vigente hasta enero de 2027, pero jurídicamente, su permanencia cuenta con respaldo institucional, políticamente, en cambio, su continuidad ha generado un creciente debate entre trabajadores, especialistas en derecho laboral y observadores del sindicalismo mexicano.

No se trata únicamente del tiempo que ha permanecido en el cargo, se trata de más de cuarenta años encabezando una misma organización.

Dirigente que sobrevivió a todos los sexenios

Pocos líderes sindicales pueden presumir una permanencia semejante y Riva Palacio ha transitado por gobiernos del PRI, PAN y Morena; ha presenciado reformas constitucionales, modificaciones profundas a la legislación laboral y cambios en la estructura política del país.

Mientras presidentes, gobernadores, legisladores y directores del Infonavit han cambiado una y otra vez, el liderazgo sindical prácticamente no se ha movido.

Para especialistas en relaciones laborales, esa permanencia constituye un fenómeno que merece ser analizado con detenimiento, no es normal.

La democracia sindical no se limita al acto de votar, también implica competencia real, condiciones equitativas para quienes buscan participar y la posibilidad efectiva de alternancia.

Cuando un mismo dirigente permanece durante cuatro décadas, inevitablemente surgen preguntas sobre el funcionamiento interno de la organización.

¿Existe una competencia auténtica?

¿Las distintas corrientes pueden organizarse libremente?

¿Las bases cuentan con información suficiente para decidir?

Las respuestas siguen siendo motivo de controversia.

El costo de la falta de alternancia

Diversos trabajadores han expresado públicamente su inconformidad con la permanencia de la actual dirigencia, al grado de que en cartas, comunicados y denuncias difundidas en varios espacios sostienen que quienes cuestionan el liderazgo enfrentan un ambiente de presión interna; algunos hablan de hostigamiento laboral, exclusión de procesos sindicales o represalias administrativas.

Hasta ahora, esos señalamientos no han sido acreditados mediante resoluciones judiciales firmes, pero forman parte del clima de inconformidad que hoy rodea al sindicato.

El problema es que, cuando las denuncias se acumulan y no existen mecanismos independientes que permitan esclarecerlas, la confianza comienza a deteriorarse y ningún sindicato puede sostener su legitimidad únicamente sobre documentos legales.

Cuentas que siguen siendo un misterio

Si existe un tema que concentra buena parte de las críticas es el manejo de los recursos sindicales, cada quincena, miles de trabajadores realizan aportaciones mediante cuotas sindicales, sin embargo, numerosos afiliados sostienen que desconocen cuánto dinero ingresa anualmente al sindicato, cuál es el destino de esos recursos, cuánto cuesta mantener la estructura directiva y cuáles son las percepciones económicas de sus dirigentes.

La legislación mexicana no obliga a los sindicatos a publicar sus estados financieros bajo el mismo esquema que una dependencia gubernamental, pero una cosa es la obligación jurídica y otra muy distinta la responsabilidad política y ética.

Una organización que administra recursos aportados por miles de trabajadores debería encontrar en la transparencia una herramienta para fortalecer su credibilidad y no una amenaza para su estabilidad.

La ausencia de información pública termina alimentando la especulación y donde no existen datos verificables, inevitablemente aparecen las dudas.

El salario que reavivó la polémica

Uno de los episodios más controvertidos ocurrió durante el debate sobre la reforma al Infonavit.

En ese contexto, alguna autoridad de Infonavit, destacó que Rafael Riva Palacio percibía alrededor de 2.2 millones de pesos netos al año, cifra que -según declaraciones- superaba las percepciones de la persona titular de la Presidencia de la República.

Las afirmaciones provocaron un intenso enfrentamiento político, pero nada más, no ha habido quién se atreva a exigir investigaciones profundas en contra del dirigente sindical quien, a decir de muchos, se ha dado la gran vida con el sueldo de los más de dos mil sindicalizados del Infonavit.

Y es que, hasta el momento, no existe una resolución judicial que determine la ilegalidad de esos ingresos.

Sin embargo, el episodio volvió a colocar en el centro del debate una exigencia que continúa sin respuesta suficiente: transparentar las percepciones de la dirigencia y el manejo de los recursos sindicales, no basta con negar los cuestionamientos.

En tiempos donde prácticamente todas las instituciones públicas enfrentan crecientes exigencias de rendición de cuentas, la opacidad termina debilitando cualquier defensa institucional.

Legalidad no siempre significa legitimidad

Quizá el mayor desafío del SNTI no sea jurídico, la toma de nota puede acreditar quién ocupa formalmente la dirigencia sí, pero se dice que esta permanencia en la dirigencia del SNTI ha sido resultado de las amenazas que el “equipo de serviles” de Rafael Riva Palacio lanza y ejecuta contra los trabajadores.

Nadie, absolutamente nadie, puede aspirar a dirigir el SNTI, es “propiedad” de Riva Palacio, quien, se insiste, ha vivido de los trabajadores por más de 40 años, hecho que, definitivamente, no puede garantizar la confianza de la base trabajadora.

Menos aún, queridos lectores, cuando Riva Palacio y familia viven la gran vida, con el dinero de los trabajadores sindicalizados del Infonavit.

La legitimidad se construye todos los días mediante apertura, información verificable, auditorías independientes y procesos internos donde la competencia sea real y no solamente formal.

Mientras esos elementos estén ausentes, la continuidad de un liderazgo de más de cuarenta años seguirá alimentando un debate que difícilmente desaparecerá, pues la discusión ya no gira únicamente alrededor de una persona, se trata del modelo sindical que México quiere construir después de la reforma laboral, y esa discusión apenas comienza.

(Continuará segunda parte: denuncias internas, exigencia de una auditoría externa, el conflicto con la administración del Infonavit y preguntas que siguen sin respuesta.)…

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