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Sube peaje, baja el bolsillo

* Aumentos en el Circuito Exterior Mexiquense golpean a usuarios mientras concesión mantiene privilegios……

El incremento a las tarifas del Circuito Exterior Mexiquense, vigente desde el 22 de marzo, volvió a encender el malestar de miles de automovilistas que dependen de esta vía para evitar el caos vial de la zona metropolitana, aunque el ajuste se justifica como anual, en la práctica representa un golpe constante a la economía de quienes no tienen alternativa.

Aumentos que se acumulan

Entre los incrementos más recientes destacan puntos de alta circulación, como el acceso hacia el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, donde el peaje pasó de 55 a 57 pesos, mientras que en la caseta de Las Américas subió de 80 a 83 pesos y en el tramo Tultitlán-Cuautitlán de 41 a 43 pesos.

Aunque en apariencia los aumentos son mínimos, la realidad es otra, quienes cruzan dos o tres casetas diariamente enfrentan un gasto acumulado que termina por impactar de forma significativa su ingreso semanal, en especial trabajadores que no cuentan con transporte público eficiente y se ven obligados a utilizar su vehículo.

Negocio garantizado

El argumento oficial se sostiene en la actualización anual conforme al Índice Nacional de Precios al Consumidor, un mecanismo previsto en el título de concesión que asegura a la empresa operadora mantener sus ingresos, independientemente de la percepción ciudadana o del contexto económico.

Este esquema ha sido criticado por favorecer a la concesionaria, que mantiene un flujo constante de recursos mientras los usuarios absorben incrementos sin que necesariamente exista una mejora proporcional en el servicio o en las condiciones de la vialidad.

Sin opciones reales

El Circuito Exterior Mexiquense no es una vía cualquiera, es una arteria estratégica de más de 100 kilómetros que conecta múltiples autopistas sin necesidad de cruzar la Ciudad de México, lo que la convierte en una ruta prácticamente obligada para miles de conductores.

Esta condición genera un problema de fondo, la falta de alternativas reales deja a los usuarios atrapados en un sistema de peaje donde pagar no es una opción, sino una imposición, especialmente en una entidad donde la movilidad sigue siendo un desafío estructural.

Beneficios que no compensan

La concesionaria ha promovido medidas como pagos sin contacto, retornos sin costo en ciertos puntos y descuentos en viajes redondos con TAG, sin embargo, estos beneficios resultan marginales frente al impacto acumulado de los incrementos.

Para muchos usuarios, estas medidas son paliativos que no resuelven el problema de fondo, el costo creciente de transitar por una vía que, lejos de ser un servicio accesible, se percibe cada vez más como un lujo obligado.

Molestia creciente

El malestar entre automovilistas es evidente, no solo por el aumento en sí, sino por la sensación de que no existe regulación efectiva que limite los incrementos o garantice condiciones más justas.

En un contexto económico donde cada peso cuenta, los ajustes al peaje se suman a una cadena de gastos que presionan el ingreso familiar, evidenciando una desconexión entre las decisiones que se toman desde la lógica de la concesión y la realidad de quienes transitan diariamente.

Al final, el aumento en el Circuito Exterior Mexiquense no solo encarece el traslado, también exhibe un modelo donde la movilidad depende del pago constante, y donde los usuarios siguen siendo el eslabón más débil frente a un sistema que difícilmente rinde cuentas.

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