* Alcaldes morenistas denuncian abandono carretero y reclaman trato equitativo al gobierno estatal……
Por Mary González
Bajo la consigna de que el desarrollo no puede ser selectivo, cuatro presidentes municipales emanados de Morena alzaron la voz para exigir al Gobierno del Estado de México la conclusión de obras carreteras que, aseguran, permanecen detenidas desde 2022, proyectos que fueron anunciados, presupuestados y políticamente promovidos, pero que hoy siguen convertidos en promesas inconclusas, tramos a medias y expedientes administrativos sin resultados tangibles.
La alcaldesa de Valle de Bravo, Michelle Núñez, informó que sostuvo una reunión con el secretario de Movilidad, Juan Hugo de la Rosa, en la que expuso el retraso sistemático y la falta de compromiso por parte de la Junta Local de Caminos del Estado de México para concluir proyectos gestionados desde hace más de dos años, obras que, según dijo, no pueden seguir atrapadas en la indiferencia burocrática mientras las comunidades enfrentan caminos deteriorados, riesgos constantes y afectaciones económicas.

En su posicionamiento público, la edil sostuvo que Valle de Bravo es un municipio estratégico para el desarrollo estatal y que merece infraestructura digna, eficiente y de calidad, sin embargo, detrás del discurso institucional se asoma una realidad distinta, carreteras inconclusas, tramos parchados y comunidades que siguen esperando maquinaria que nunca llega, supervisiones que no se realizan y calendarios que se reprograman indefinidamente.
Al reclamo se sumaron el alcalde de Santo Tomás de los Plátanos, Ismael Matías Domínguez, el presidente municipal de Temascaltepec, Ahimelec Villa Peña y la alcaldesa de Amanalco, Iris Loreto Gómez, quienes coincidieron en que no han recibido respuesta formal ni avances visibles por parte de la Junta Local de Caminos, lo que evidencia, señalaron, una preocupante desconexión entre el discurso de transformación y la ejecución real de obra pública en el sur de la entidad.
El malestar no surge en el vacío, ocurre en un momento en el que la Secretaría de Movilidad anunció que sus primeras grandes

inversiones estarán orientadas a fortalecer la conectividad de aeropuertos con miras al Mundial de Fútbol 2026, con una bolsa superior a mil 325 millones de pesos, decisión que para los ediles contrasta con el abandono de vialidades básicas en municipios donde la movilidad no es un asunto de imagen internacional sino de acceso a servicios, comercio local, seguridad y desarrollo cotidiano.
Mientras se proyectan obras para eventos globales, en el sur mexiquense persisten caminos rurales en condiciones precarias, tramos carreteros que dificultan el traslado de enfermos, productores agrícolas que enfrentan sobrecostos por el deterioro de las rutas y comunidades que quedan prácticamente aisladas en temporada de lluvias, la brecha territorial no solo es geográfica sino presupuestal y política.
Los alcaldes morenistas subrayaron que no se trata de una confrontación partidista sino de una exigencia legítima de equidad territorial, sin embargo, el hecho de que municipios gobernados por el mismo partido del gobierno estatal tengan que hacer pública su inconformidad revela fisuras internas y una gestión que prioriza megaproyectos visibles sobre necesidades estructurales menos mediáticas pero socialmente urgentes.

El sur del Estado de México ha sido históricamente relegado en materia de infraestructura, con índices de marginación superiores a otras regiones y con menor captación de inversión pública sostenida, por ello, los presidentes municipales insistieron en que los recursos no pueden concentrarse en corredores estratégicos de alto impacto político mientras se posterga la conclusión de obras comprometidas desde 2022.
Exigieron claridad en los calendarios de ejecución, transparencia en la asignación presupuestal y mecanismos de seguimiento que permitan verificar avances reales y no solo anuncios, advirtieron que la falta de infraestructura adecuada no solo frena el desarrollo económico sino que incrementa riesgos de accidentes, limita la prestación de servicios y profundiza desigualdades.
El mensaje fue contundente, el sur también cuenta y no debe quedar en el olvido, pero más allá de la consigna, lo que está en juego es la credibilidad de una administración que prometió justicia territorial y que hoy enfrenta cuestionamientos por la priorización de obras asociadas a eventos internacionales sobre compromisos locales largamente postergados, si el desarrollo no puede ser selectivo como afirman los propios ediles, entonces la prueba no está en los discursos sino en la conclusión efectiva de las carreteras que siguen esperando maquinaria, presupuesto y voluntad política.


