EDOMEX

Violencia cobra la vida de 40 menores en Edomex

* Durante el primer semestre de 2026, 40 niñas, niños y adolescentes perdieron la vida por homicidios dolosos y culposos en territorio mexiquense, 15 de los casos fueron asesinatos intencionales……

Por Karina Libien

El Estado de México cerró el primer semestre de 2026 con 40 víctimas de homicidio de entre cero y 17 años, una cifra que coloca a la entidad entre los estados con mayor número de muertes de niñas, niños y adolescentes en el país y que mantiene encendidas las alertas sobre la violencia que enfrenta este sector de la población.

Del total registrado entre el 1 de enero y el 30 de junio, 25 casos fueron clasificados como homicidios culposos y 15 como homicidios dolosos, estos últimos relacionados principalmente con el uso de armas de fuego.

En 12 de los asesinatos intencionales se utilizaron armas de fuego, mientras que tres fueron cometidos mediante otros elementos, en tanto, los homicidios culposos estuvieron relacionados principalmente con accidentes y hechos de tránsito.

La distribución por sexo muestra una marcada concentración entre los varones, 33 de las víctimas fueron hombres y siete mujeres, mientras que por grupos de edad, 16 tenían entre cero y 12 años y otras 24 eran adolescentes de entre 13 y 17 años.

Es decir, seis de cada 10 menores fallecidos eran adolescentes, un grupo particularmente expuesto a distintas expresiones de violencia, desde conflictos comunitarios y delincuencia hasta hechos relacionados con armas de fuego y accidentes viales.

Las cifras resultan especialmente relevantes porque se presentan en un periodo durante el cual las autoridades estatales y federales han destacado una reducción general de los homicidios dolosos en territorio mexiquense.

Violencia alcanza a municipios de distintas regiones

Los homicidios de menores no estuvieron concentrados únicamente en los municipios más poblados del Valle de México, los registros muestran casos distribuidos en diferentes regiones del territorio estatal.

Entre las demarcaciones donde ocurrieron homicidios dolosos destacan Amanalco, Ixtapan de la Sal, Tepetlaoxtoc, Valle de Bravo y Zumpango, donde fueron contabilizados dos casos respectivamente.

También aparecen Villa del Carbón, Jocotitlán, Juchitepec, Acolman, Chimalhuacán, Ecatepec, Huehue toca, Lerma, Naucalpan, Nopalte pec, San Felipe del Progreso, Tecámac, Texcoco, Tonatico y Xonacatlán, cada uno con un homicidio registrado.

La distribución territorial llama la atención porque incluye municipios urbanos, rurales y turísticos, además de localidades pertenecientes tanto al Valle de México como al Valle de Toluca y otras regiones de la entidad.

La presencia de víctimas menores de edad en municipios con características sociales y económicas diferentes revela que la violencia contra niñas, niños y adolescentes no constituye un fenómeno exclusivo de las zonas tradicionalmente consideradas de mayor incidencia delictiva.

También obliga a considerar otros factores de riesgo, particularmente la disponibilidad de armas de fuego, la violencia familiar y comunitaria, la presencia de grupos delictivos y la exposición de adolescentes a entornos violentos.

Edomex ocupa el séptimo lugar nacional

El panorama adquiere otra dimensión al compararse con el resto del país.

Durante los primeros seis meses de 2026 fueron contabilizados 930 homicidios de niñas, niños y adolescentes en México, considerando tanto homicidios dolosos como culposos.
Michoacán encabezó la estadística nacional con 130 casos, seguido de Guanajuato con 78, Jalisco con 70, Veracruz con 57, Chiapas con 49 y Puebla con 42.

El Estado de México apareció en la séptima posición nacional con 40 muertes, seguido muy de cerca por Sinaloa, con 39, y Quintana Roo, con 36.

La posición resulta significativa si se considera que el Estado de México concentra la población más numerosa del país y una de las mayores poblaciones infantiles y adolescentes, aunque el volumen absoluto de casos mantiene a la entidad dentro del grupo con mayor número de víctimas.

En el caso específico de los homicidios dolosos, en México fueron registrados 260 asesinatos de menores durante el semestre, 220 cometidos con armas de fuego, ocho con arma blanca, 22 mediante otros elementos y en 10 casos no fue especificado el mecanismo utilizado.

Así, casi 85 por ciento de los homicidios dolosos de menores registrados en el país fueron cometidos con armas de fuego, proporción que dimensiona la relación entre la circulación de armamento y la violencia que alcanza a niñas, niños y principalmente adolescentes.

Menores siguen expuestos a múltiples violencias

El homicidio representa solamente una de las expresiones de violencia que afectan a la infancia y adolescencia, pues durante el mismo periodo fueron documentadas decenas de miles de víctimas menores de edad relacionadas con violencia familiar, lesiones, delitos sexuales, trata de personas y otros ilícitos.

En el Estado de México, la problemática adquiere especial importancia por el tamaño de su población y porque distintos municipios mexiquenses aparecen recurrentemente entre las demarcaciones con mayores registros de delitos cometidos contra menores.

El escenario también contrasta con la reducción general de homicidios dolosos que las autoridades han reportado durante 2026.

Mientras el promedio diario de asesinatos en territorio mexiquense ha mostrado una disminución considerable respecto de años anteriores, la violencia contra niñas, niños y adolescentes mantiene desafíos particulares que difícilmente pueden atenderse únicamente mediante operativos policiales.

Los 40 menores que perdieron la vida durante apenas seis meses representan prácticamente una víctima cada cuatro días y medio en territorio mexiquense, mientras que los 15 homicidios dolosos significan que, en promedio, aproximadamente cada 12 días fue asesinado intencionalmente un niño o adolescente.

Las cifras muestran que reducir los indicadores generales de criminalidad constituye apenas una parte del desafío, la protección de la infancia requiere fortalecer la prevención de la violencia, combatir la circulación ilegal de armas, intervenir en entornos familiares y comunitarios de riesgo y evitar que adolescentes sean incorporados o expuestos a dinámicas delictivas.

Porque detrás de cada cifra existe una víctima que no llegó a la mayoría de edad y una familia marcada por una pérdida que, en muchos casos, pudo haberse evitado.

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