JUSTICIA

19 mil millones en seguridad y 47 homicidios en una semana

* Gobierno mexiquense presume inversión histórica y más de un millón de operativos, pe ro el Estado de México cerró la cuarta semana de septiembre con el mayor número absoluto de homicidios reportados entre las entidades del país……

Por Martha Romero

A dos días de que la gobernadora Delfina Gómez Álvarez presente su Tercer Informe de Gobierno, la seguridad vuelve a colocar una contradicción incómoda sobre la mesa, mientras la administración estatal presume haber destinado más de 19 mil millones de pesos durante sus primeros tres años para combatir la delincuencia y fortalecer a las corporaciones, el Estado de México cerró la semana del 21 al 27 de septiembre con 47 homicidios reportados, la cifra absoluta más alta entre las entidades del país durante ese periodo.

La comparación no significa por sí sola que toda la estrategia haya fracasado, una semana no invalida automáticamente una tendencia de largo plazo y las cifras diarias de homicidio son preliminares, pero sí obliga a preguntar con mucha mayor seriedad qué está comprando realmente el Estado con miles de millones de pesos, cuánto de esa inversión se traduce en prevención efectiva, inteligencia, investigación, presencia territorial y capacidad para evitar que una disputa criminal termine otra vez en cadáveres sobre calles, viviendas y caminos mexiquenses.

Una semana que rompe el discurso triunfalista

Los números son difíciles de ignorar, México acumuló 284 homicidios entre el lunes 21 y el domingo 27 de septiembre, solamente el Estado de México concentró 47 casos y el martes 22 registró una jornada particularmente violenta, con hechos que obligaron a reforzar despliegues policiales y militares en diversos municipios, todo ello mientras la narrativa gubernamental rumbo al informe insiste en destacar reducciones acumuladas y avances en seguridad.

El gobierno estatal sostiene que la estrategia ha permitido disminuir homicidios dolosos, extorsiones y delitos cometidos en transporte público y carreteras, además presume más de un millón de operativos realizados durante estos tres años, coordinación entre autoridades federales, estatales y municipales, incorporación de tecnología y mejores condiciones para los policías, sin embargo, precisamente por la magnitud de esos recursos y del despliegue anunciado, cualquier repunte importante debería ser explicado con detalle y no reducido a una estadística incómoda que desaparezca del discurso cuando termine la semana.

Más operativos, pero la violencia sigue ahí

Un millón de operativos es una cifra espectacular para cualquier informe, pero pierde fuerza si no se acompaña de indicadores que permitan saber cuántas investigaciones terminaron en sentencias, cuántas estructuras criminales fueron realmente desarticuladas, cuánto territorio fue recuperado, cuántas armas salieron definitivamente de circulación y, sobre todo, cuántos delitos pudieron evitarse, porque patrullar, instalar filtros, revisar vehículos o desplegar uniformados sirve poco si las organizaciones delictivas mantienen capacidad para asesinar, extorsionar y disputar zonas completas.

También resulta indispensable transparentar los más de 19 mil millones de pesos anunciados, cuánto se destinó a patrullas, armamento, cámaras, centros de mando, inteligencia, salarios, capacitación, infraestructura, combustible y tecnología, qué contratos fueron adjudicados, qué proveedores recibieron los recursos y qué resultados produjo cada componente, porque presumir una bolsa multimillonaria sin demostrar eficacia territorial corre el riesgo de convertir el presupuesto en propaganda y no en un verdadero instrumento de seguridad pública.

Las reducciones no borran los focos rojos

Las autoridades han informado que en distintos periodos disminuyó el promedio diario de homicidio doloso en la entidad, esa tendencia debe reconocerse como dato, pero tampoco puede utilizarse como escudo para ignorar repuntes recientes ni municipios donde la violencia continúa golpeando con especial intensidad.

El desafío no consiste únicamente en demostrar que hoy ocurren menos homicidios que en determinado punto de comparación, sino en impedir que una semana con 47 víctimas termine normalizándose como una simple oscilación estadística, cada homicidio representa una investigación, una familia golpeada y una posible falla previa en prevención, inteligencia o contención, por eso el gobierno debe explicar si septiembre representa un episodio temporal o una señal de que determinadas regiones, corredores y grupos criminales están modificando nuevamente el comportamiento de la violencia.

El verdadero examen está fuera del informe

El Tercer Informe permitirá presentar inversiones, operativos, porcentajes, tecnología y acciones coordinadas, pero el examen real ocurre en Ecatepec, Tultitlán, Chalco, Naucalpan, Toluca, el corredor oriente y decenas de municipios donde la seguridad no se mide con gráficas ni diapositivas, sino con la posibilidad de regresar a casa sin convertirse en una nueva víctima.

Después de tres años y más de 19 mil millones de pesos destinados a seguridad, los mexiquenses tienen derecho a exigir algo más que cifras acumuladas, necesitan saber por qué siguen ocurriendo semanas como la que acaba de terminar, dónde está fallando la estrategia, qué municipios concentran los homicidios, qué organizaciones están detrás de ellos y qué correcciones se aplicarán de inmediato.

Los 47 homicidios registrados en siete días no borran cualquier avance previo, pero tampoco pueden esconderse detrás de porcentajes favorables de largo plazo, el gobierno que presume una inversión histórica debe aceptar también un escrutinio histórico sobre sus resultados, porque cuando el presupuesto aumenta, los operativos se multiplican y la violencia vuelve a golpear con fuerza, la pregunta deja de ser cuánto se gastó y se convierte en algo mucho más importante, por qué, después de gastar tanto, sigue muriendo tanta gente.

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