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2027, la última puerta al nepotismo

* Antes de que la prohibición constitucional entre plenamente en vigor, las elecciones de 2027 podrían convertirse en la última oportunidad para que grupos familiares intenten conservar presidencias municipales mediante esposas, esposos, hijos, hermanos u otros parientes……

Por Martha Romero

La elección municipal de 2027 comienza a mostrar un ángulo que puede resultar particularmente incómodo para los partidos políticos en el Estado de México, la posibilidad de que alcaldes y grupos locales intenten conservar el control de los ayuntamientos impulsando candidaturas de familiares antes de que las nuevas restricciones contra el nepotismo electoral entren plenamente en vigor.

El asunto llegó este miércoles hasta la conferencia presidencial, donde fueron expuestos casos relacionados con posibles relevos entre esposos en municipios mexiquenses, situación que abre una discusión mucho más amplia sobre lo que podría ocurrir en los 125 ayuntamientos cuando comience formalmente la disputa por las candidaturas.

El problema no está únicamente en determinar si determinada esposa, esposo, hijo o hermano tiene derecho legal a competir, sino en preguntarse si detrás de esas aspiraciones existe realmente una trayectoria política propia o solamente un mecanismo para prolongar el dominio de una familia sobre recursos, estructuras administrativas y decisiones municipales.

La alcaldía como patrimonio familiar

Durante décadas, distintos municipios mexicanos han conocido fenómenos donde el poder cambia de nombre pero permanece dentro del mismo círculo, alcaldes que impulsan posteriormente a esposas, hermanos, hijos o colaboradores cercanos, mientras las estructuras construidas desde el gobierno municipal continúan prácticamente intactas.

El Estado de México no debería esperar hasta que comiencen los registros de candidatos para revisar este fenómeno, desde ahora tendría que conocerse cuántos presidentes municipales tienen familiares políticamente activos, quiénes ocupan cargos partidistas, quiénes aparecen públicamente en eventos de gobierno y quiénes comienzan a construir presencia territorial rumbo a 2027.

El análisis tendría que abarcar los 125 municipios, porque limitarse únicamente a los tres casos mencionados públicamente sería observar una pequeña parte del problema.

También habría que revisar aquellos ayuntamientos donde familiares directos ocupan presidencias honorarias, responsabilidades partidistas, cargos administrativos o posiciones desde las cuales pueden construir reconocimiento público utilizando indirectamente la exposición que proporciona el gobierno municipal.

Legal no siempre significa correcto

El argumento más sencillo será señalar que mientras la legislación lo permita no existe impedimento para competir, jurídicamente puede ser cierto, pero políticamente resulta insuficiente.

Una candidatura familiar puede cumplir los requisitos legales y, al mismo tiempo, despertar cuestionamientos legítimos sobre el uso del poder para construir sucesiones anticipadas, particularmente cuando quien aspira a gobernar ha tenido acceso permanente a actos oficiales, programas sociales, estructuras territoriales o promoción pública vinculada directamente con la administración municipal.

La futura prohibición al nepotismo electoral precisamente busca cerrar este tipo de espacios, pero mientras llega su aplicación efectiva permanece abierta una ventana que algunos grupos políticos podrían intentar aprovechar en 2027.

Por eso los partidos también tendrán que asumir responsabilidad, no bastará con argumentar que las candidaturas fueron resultado de encuestas, consensos o procesos internos si detrás aparece nuevamente el apellido de quien ya controla el gobierno municipal.

La prueba para los partidos

Morena, PRI, PAN, Movimiento Ciudadano, PVEM, PT y las demás fuerzas que compitan tendrán frente a sí una prueba sencilla, demostrar si realmente pretenden renovar sus cuadros o si permitirán que algunas alcaldías continúen administrándose mediante sucesiones familiares.

Las dirigencias deberán explicar con claridad cuáles serán sus criterios para evitar candidaturas que, aun siendo legales, representen evidentes intentos de conservar el poder dentro de un mismo grupo.

El verdadero riesgo de 2027 es que la elección termine convertida en una carrera contra el reloj, una última oportunidad para heredar políticamente municipios antes de que la ley cierre definitivamente esa puerta.

Y entonces la pregunta deberá hacerse en cada uno de los 125 ayuntamientos mexiquenses, ¿estamos frente a nuevos liderazgos o simplemente ante nuevos nombres para que las mismas familias sigan gobernando?.

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